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El talento del pentagrama en braille

Pablo Galiñanes en la habitación de su casa con una de las guitarras sobre las que desarrolla sus extraordinarias capacidades.

Pablo Galiñanes en la habitación de su casa con una de las guitarras sobre las que desarrolla sus extraordinarias capacidades.

“Donde nos llevó la imaginación... Donde con los ojos cerrados... Se divisan infinitos campos...”. Estas son las tres primeras frases de la letra de una archiconocida canción de Antonio Vega titulada “El sitio de mi recreo”. Un tema que ha servido de inspiración a Pablo Galiñanes Barreiro para dar a conocer el talento musical que lleva dentro. La grabación de un vídeo, dirigido por Rafael Sabugueiro, interpretando esta referencia de la música española se ha convertido en todo un impacto en las redes sociales gracias a un talento sin discusión.

Su mérito va aún más allá porque un glaucoma fue alejándole paulatinamente de la visión y, a la par, acercándole mucho más a la música. En ella encontró “un refugio” en el que hacer virtud su innata capacidad para desarrollar melodías e interpretarlas. Sin ningún tipo de limitación ni barrera, el braille le descubre un mundo infinito dentro de las cinco líneas de un pentagrama donde él se encuentra en el sitio de su recreo.

A sus 17 años tiene muy claro que quiere hacer de la música su vida y a ello se ha entregado. Con el maestro Juan Carlos Porto guiando su evolución, ha hecho de la guitarra la guía a todos sus planes. “Terminé la ESO y tenía claro que quería entrar en el grado profesional del conservatorio. Estoy preparando la prueba de acceso en la especialidad de guitarra y quiero encauzar mi futuro por ahí”.

Formación integral

Para ello recibe clases cinco días a la semana y además cuenta con una profesora que le ha facilitado la ONCE para perfeccionar su conocimiento del braille. Sus manos se han convertido en sus ojos y su talento en la luz que le ha marcado el camino.

Todo ello en una relación con la música que tuvo sus vaivenes: “Empecé a los 8 años en el conservatorio y tres años después terminé dejándolo. Me pareció demasiado estricto y no estaba disfrutando de la música como a mí me gustaría”, expone.

Aquel primer acercamiento fallido le llevó a estar alejado una temporada de los instrumentos, pero casi como una inevitable tendencia, la música volvió ya para quedarse definitivamente y convertirse en su particular lienzo en blanco sobre el que expresar sus sensaciones, sentimientos y estados de ánimo. Una relación con la canción y los instrumentos que se fue haciendo más fuerte a medida que su visión iba menguando hasta la actual ceguera total.

“Cuando nací solo podía ver con el ojo derecho. Era capaz de leer, escribir y ni siquiera utilizaba bastón, pero sabía que el glaucoma es una enfermedad gradual y lo tenía asimilado. Por eso, cuando dejé de ver hace tres años, no fue un golpe muy duro para mí”, apunta el propio Pablo.

Memoria de elefante

Poco después, y gracias a la Organización Nacional de Ciegos Españoles, se desplazó a Madrid para, durante un año, aprender a manejarse en todo aquello que se le presentaba por delante como por ejemplo el uso del bastón. Un año en el que le acompañó su guitarra y su habilidad autodidacta para expresarse a través de las seis cuerdas.

Con una vitalidad sin ataduras y una humanidad que seduce a todo aquel que lo conoce, otra de sus cualidades es su capacidad de memoria. Ello le facilita aprenderse muchísimas canciones que, al no poder hacer uso de las partituras mientras interpreta, toca a través de su guitarra y canta con una voz que se ha convertido en un descubrimiento para muchos a raíz de su irrupción en las redes sociales.

“Cuando nací solo podía ver con el ojo derecho pero sabía que el glaucoma es una enfermedad gradual "

Pablo Galiñanes

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Como él mismo reconoce, “empezamos grabando algo de manera informal y a Juan Carlos se le ocurrió la idea de grabar un vídeo más elaborado. Habló con Rafael Sabugueiro para la producción de la imagen, y la verdad que parece ser que está gustando. Yo me lo pasé muy bien y ya estamos preparando otro vídeo con el Feeling good de Michael Bublé”.

En su casa cuenta con varias guitarras, dos ukeleles, un piano y también una armónica, pero reconoce que la guitarra electro-acústica “que me compré con mis ahorros” es su instrumento favorito. Incluso se atreve a dar sus primeros pasos en la composición de sus propios temas, si bien también se sincera al afirmar que “la melodía se me da bastante mejor que la letra. Me cuesta más expresar en letra que en música”.

En su planteamiento de futuro, Pablo Galiñanes ve su espacio en la música en la figura del productor, “es algo en lo que creo que me sentiría muy cómodo. Perfeccionando ideas y dándole forma con diferentes arreglos. Es algo que me parece de lo más interesante”.

Incorporación a las redes

Sin embargo, el éxito de su irrupción pública con las redes sociales como escenario le invitan a apostar por su carrera como guitarrista e intérprete. Ni siquiera los pesados libros de braille en los que asienta sus progresos son obstáculo alguno para una actitud de lo más encomiable.

"Soy muy de Leiva, pero también le pego a palos más rockeros como Fito o Miguel Ríos”

Pablo Galiñanes

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Su pasión por aquello que hace con una guitarra en las manos no entiende de límites, pero sí de preferencias. Y es que a este joven vilagarciano no le duelen prendas en reconocer que se maneja mejor con música española. Antonio Vega, Enrique Urquijo o Joaquín Sabina son algunos de sus espejos, “y de los músicos más actuales soy muy de Leiva, pero también le pego a palos más rockeros como Fito o Miguel Ríos”, afirma un Pablo Galiñanes, artífice de una ejemplarizante lección de superación y confianza en sus posibilidades de la que solo se puede aprender.

“Cuando le escuché cantar me dejó con la boca abierta”

Con cerca de cuarenta años como profesor de música, Juan Carlos Porto no duda en reconocer que Pablo Galiñanes es “un talento innato. Es muy raro encontrar a un chico tan joven con tanto nivel de sensibilidad y gusto cantando. Y eso que aún está empezando”. Trabajando juntos desde hace aproximadamente ocho meses, el objetivo inicial no es otro que preparar la prueba de acceso al grado profesional del conservatorio.

Juan Carlos Porto, profesor del avezado alumno demguitarra

Juan Carlos Porto, profesor del avezado alumno demguitarra

Sin embargo, las capacidades del joven impresionaron a su maestro desde el principio. “Tiene muchísimo mérito. Tiene que leer en braille mientras yo leo en tinta y leer en braille es una tremenda dificultad. Sus libros son enormes, pero tiene una actitud admirable y es una persona con la que es un placer trabajar. Tiene una enorme ilusión y es un trabajador nato. Además, tiene una memoria de elefante, retiene toda la teoría musical.

"Tiene una memoria de elefante, retiene toda la teoría musical"

Juan Carlos Porto

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Es una facultad innata y tiene un oído y una afinación muy buena. Un talento absoluto”. Reconoce el profesor que se quedó impresionado la primera vez que vio interpretar un tema a su alumno, “hacer propio un tema de Antonio Vega es algo muy difícil.

Cuando le escuché cantar me dejó con la boca abierta. Le propuse la idea de grabarlo y a él le encantó y la verdad es que quedó genial”. El caso de Pablo Galiñanes es, para Juan Carlos Porto, “una prueba más de que en Vilagarcía hay mucho talento para la música”.

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