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La salinidad se desploma y desata el temor a la mortandad masiva de bivalvos en la ría

Marisco muerto en Carril en una ocasión anterior.

Marisco muerto en Carril en una ocasión anterior. FdV

Tras disfrutar de unas buenas fechas navideñas, con más ventas y mejores ingresos que nunca, el sector marisquero se enfrenta de nuevo a la cruda realidad. Y esto significa que a las limitaciones provocadas por la pandemia se suma el viejo fantasma del descenso de la salinidad y la mortandad masiva de marisco.

Lo cierto es que la bajada de los niveles de sal en el agua de la ría ha sido brutal esta semana, al menos en la desembocadura del río Ulla. Y esto que muchos pueden achacar a las últimas lluvias se debe, en realidad, al “excesivo vaciado” del embalse de Portodemouros, situado río arriba.

Una lancha repleta de marisco muerto, durante una riada detectada hace unos años en Carril. FdV

Eso creen los mariscadores de a pie y a flote de cofradías como Carril y Rianxo. Unos y otros señalan a las tareas de desembalsado y muestran su extrema preocupación, convencidos de que “todo esto puede ser una ruina”.

Algunos dicen haber constatado ya esa mortandad de almeja y berberecho, mientras que otros se disponen a comprobarlo en próximos días, aunque ya se temen lo peor.

“Llevamos dos días con la salinidad bajo mínimos a causa del embalse, ya que tampoco llovió tanto como para bajar tan bruscamente”

Rolando Vidal - Presidente agrupación de marisqueo a pie de Carril

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Esto opina, por ejemplo, Rolando Vidal, presidente de la agrupación de marisqueo a pie de Carril. “De momento no sabemos nada y vamos a esperar unos días antes de comprobar los daños –manifiesta–, pero esto está fatal y el riesgo es extremo, ya que llevamos dos días con demasiada agua dulce, de ahí que nos temamos una mortandad bastante elevada”.

Y acto seguido muestra las sospechas de este colectivo: “Llevamos dos días con la salinidad bajo mínimos a causa del embalse, ya que tampoco llovió tanto como para bajar tan bruscamente”.

Así faenan los "rañeiros" de Arousa Manuel Méndez

Hay que tener en cuenta que la concentración de sal en el mar es de entre 33 y 37 gramos por litro, bajando en las aguas dulces a menos de 5. Y resulta que “el miércoles estaba perfectamente, en torno a 30, ya que lo normal es que esté entre 28 y 31”. Pero, como se comprobó en la estación oceanográfica de Cortegada, desde entonces empezó a bajar hasta quedar en apenas siete gramos de sal por litro”, advierte Rolando Vidal.

Así pues, “estamos ante una situación muy grave, porque se puede perder totalmente la campaña del año que viene”, sentencia.

Marisqueo a flote en la desembocadura del Ulla. Noé Parga

"A raíz de la subida del precio de la luz"

No es, ni mucho menos el único que piensa de este modo. Entre los parquistas de Carril hay quienes insisten en que “a raíz de la subida del precio de la luz, tuvieron los aerogeneradores frenados y estuvieron tirando de la energía hidráulica para cobrar más”.

“Abren a tope la presa para soltar agua tanto en días de lluvia como cuando sopla viento del sur, es decir, en el peor momento posible para los recursos marisqueros de la ría”

Parquistas de Carril

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A lo que añaden que “abre a tope la presa para soltar agua tanto en días de lluvia como cuando sopla viento del sur, es decir, en el peor momento posible para los recursos marisqueros de la ría” .

Mariscadores en Carril. Iñaki Abella

Es algo que “sucede continuamente, por lo que siempre pagamos los mismos las consecuencias”, aseguran los parquistas.

“De ahí que volvamos a estar sufriendo mortandad de bivalvos, a pesar de que tampoco ha llovido tanto en otoño y lo que va de invierno, prueba evidente de que si algo afecta de verdad a nuestro marisco es la disminución de la salinidad provocada por la apertura brutal de compuertas en Portodemouros”, concluyen.

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