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Quads, una amenaza para el monte

Los comuneros denuncian los daños y el paso sin control por sus parcelas

Vallado instalado por los comuneros de András para limitar el acceso de quads al Faro das Lúas.  | // N.P.

Vallado instalado por los comuneros de András para limitar el acceso de quads al Faro das Lúas. | // N.P.

Espacios naturales y vehículos a motor no suelen ser una combinación muy adecuada, algo que saben perfectamente los comuneros de la comarca de O Salnés, que vienen sufriendo en silencio los problemas que causan los quads en los montes. Ya no se trata solo de una cuestión de ruido, sino que el constante paso de quads por determinadas zonas acaba provocando daños en el terreno, en las especies que habitan esos espacios y crea caminos innecesarios para la distribución del monte. Así lo reconoce José Luis Tourís, secretario de la comunidad de montes de András, en Vilanova de Arousa, donde llevan años lidiando con la presión de los quads. Los comuneros llegaron a instalar una valla de madera en los accesos al Faro das Lúas para evitar que los vehículos se acercasen al parque que rodea el monumento algo que “no resultó en un principio, ya que tuvimos muchos problemas con motos y quads realizando trazados alternativos y dañando todo el entorno”. En los últimos tiempos, en esa zona ha descendido el tránsito de esos vehículos “y hemos cambiado la valla, pero hubo épocas en que también la destrozaban, donde si continúan los destrozos es en las pistas, en cuya reparación tenemos que gastar siempre el poco dinero del que disponemos a causa de su mal uso por parte de estos vehículos a motor”. Tourís reconoce que los comuneros “estamos un poco indefensos ante esta situación porque no tenemos ninguna potestad para sancionar y denunciarlos nos acaba metiendo en gastos y en problemas”.

De la misma opinión es el presidente de la comunidad de montes de Bamio, Julián Abuín, aunque añade que en los terrenos que gestiona su entidad “acostumbran a meterse por lugares que no son caminos, precisamente después de que se hayan registrado lluvias con lo que el daño que provocan es todavía mayor”. Es más, Abuin asegura que “da igual que se instale señalización, porque rara vez la respetan, causando daños importantes en espacios forestales con un alto valor sin que nosotros podamos hacer mucho más que aguardar a que el Seprona los pille”.

Abuín recuerda que “la antigua Ley de Montes impedía que los vehículos a motor que no tuviesen usos forestales no podían andar por el monte, pero se ve que debe haber cambiado la situación, porque no tengo constancia de que se impongan sanciones”.

Serafín Melón, presidente de la comunidad de montes de Armenteira también reconoce que en los terrenos que gestiona esta entidad “sufrimos su presencia todos los fines de semana prácticamente por todo el espacio, donde dejan surcos por el medio de fincas forestales, pero no solo las comunales, sino también las privadas”.

Una de las imágenes más sangrantes protagonizadas por uno de estos vehículos ocurrió en el verano de 2018, cuando un quad anfibio se recorrió el islote Areoso, un espacio de especial protección por las aves que anidan allí y que está sufriendo daños importantes. El propietario fue identificado como un vecino de Vilanova de Arousa y tuvo que enfrentarse a una fuerte sanción económica.

Un circuito en San Miguel que acabó siendo rechazado por vecinos de la zona

Una de las comunidades de montes que apenas sufre la presión de los quads es la de San Miguel de Deiro, en Vilanova de Arousa, ya que sus terrenos no cuentan con los desniveles que se pueden encontrar en otras. Fernando Doval, presidente de la misma, reconoce que “durante el verano en las proximidades de las playas podemos tener algún incidente puntual, pero hasta el momento, nada como lo que está ocurriendo en otros lugares”. El responsable de la entidad recuerda que, en su día, la comunidad de montes, en colaboración con un grupo de amantes del deporte del enduro valoraron la posibilidad de crear un circuito en sus terrenos. “Era una muy buena opción para evitar precisamente esto, que se dañen los montes con el paso de vehículos a motor y se daba un uso a un espacio que no tiene ningún tipo de aprovechamiento”, explica. Sin embargo, aquel proyecto se acabó yendo al traste por la oposición frontal de un grupo de vecinos, que consideraban que se iba a convertir en una molestia, o por el escaso interés y las numerosas trabas que el Concello acabó imponiendo a los promotores.

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