Francisco Javier Otero Magdalena, de O Grove, es uno de los supervivientes del accidente entre una planeadora y una patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera, que se produjo el domingo a mediodía en aguas de Málaga. En el siniestro falleció uno de los presuntos narcotraficantes, un vecino de Cádiz de 38 años.

Javier Otero, del clan de los “Rubios de San Vicente”, es un histórico narco arousano, y en 2015 fue condenado a tres años y nueve meses de prisión por la Audiencia Provincial de Pontevedra, pues se le atribuyó la organización de un alijo de cuatro toneladas y media de hachís marroquí. Pero el grovense escapó antes de que se ejecutase la sentencia, y pasó tres años en paradero desconocido. En mayo de 2018, la Guardia Civil lo encontró escondido en la casa de su exmujer, en O Grove, y lo detuvo.

El domingo, Otero Magdalena era uno de los cuatro tripulantes de una presunta “narcolancha” que fue avistada por Aduanas en las inmediaciones del Estrecho de Gibraltar. El Servicio de Vigilancia Aduanera les dio el alto, al sospechar que se trataba de una embarcación utilizada para el tráfico de drogas, pero los tripulantes de esta emprendieron la huida a toda velocidad, según el relato policial.

Al parecer, el mar estaba muy embravecido, y en un momento dado el piloto de la lancha sospechosa perdió el control de la misma y esta se detuvo de forma brusca. Supuestamente, la patrullera de Aduanas que iba detrás no pudo aminorar la marcha e impactó contra la embarcación menor. La colisión le costó la vida al piloto de la presunta narcolancha, Juan Diego Gálvez, un vecino de La Línea de la Concepción (Cádiz).

Los otros tres tripulantes sufrieron heridas de diversa consideración, y tras ser detenidos fueron conducidos al hospital.

Los tres supervivientes son otro vecino de La Línea, y dos gallegos, el ya citado Otero Magdalena, y un hombre de unos 40 años, de iniciales P.G., y del que se sabe que es vecino de una población de la provincia de Pontevedra, y que no tiene antecedentes policiales.

El Servicio de Vigilancia Aduanera, dependiente de la Agencia Tributaria, tenía previsto poner ayer los detenidos a disposición del Juzgado de Instrucción 4 de Estepona (Málaga), dado que aunque la persecución se inició en aguas próximas a la provincia de Cádiz, terminó en la demarcación judicial malacitana.

Otero Magdalena tiene ahora 51 años y según las fuerzas de seguridad es un veterano piloto de planeadoras. Aparece en los expedientes policiales ya a mediados de la década de los 90, cuando era un joven veinteañero.

Al parecer, opera desde hace mucho tiempo en el sur, donde coexisten numerosas organizaciones dedicadas al tráfico de hachís entre Marruecos y España. Precisamente, fue entre Andalucía y Gibraltar donde el grovense vivió uno de los episodios más conocidos de su vida. En diciembre de 2009 iba a bordo de una planeadora con un isleño cuando fueron descubiertos por la Guardia Civil.

Los agentes les dieron el alto, pero los dos arousanos emprendieron la huida y se internaron en aguas de Gibraltar. Los guardias fueron tras ellos, y aunque la policía de la colonia británica terminó arrestando a los dos arousanos, la presencia de la Guardia Civil en sus aguas no gustó nada a las autoridades gibraltareñas, que dieron un tirón de orejas diplomático a España.

El domingo Otero Magdalena viajaba en una embarcación semirrígida de cuatro motores, en la que al parecer se transportaban varias garrafas de combustible.

Las persecuciones de “narcolanchas” están a la orden del día en las inmediaciones de Gibraltar. Tanto es así que ese mismo domingo, una gran planeadora embarrancó en una playa de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), y sus cinco tripulantes salieron del lugar a la carrera. Minutos después llegaba la Guardia Civil para hacerse cargo del bote.

Lleva años en el sur