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Trabajadores y residentes de Servisenior, la avanzadilla de los inmunizados en O Salnés

José Allo Lorenzo fue el primer residente de Servisenior en recibir la segunda dosis de la vacuna.

José Allo Lorenzo fue el primer residente de Servisenior en recibir la segunda dosis de la vacuna. Iñaki Abella

“Ahora que quedo listo, ya podemos salir a bailar, ¿no?”. Estas palabras de Francisco García, una de las primeras personas que en O Salnés se ha inmunizado contra el COVID, muestran la satisfacción con la que la inmensa mayoría de los residentes de Servisenior se inocularon ayer la segunda dosis de la vacuna. Esta residencia privada situada en el barrio vilagarciano de As Carolinas ha sido la primera del área sanitaria en completar el proceso de vacunación. Ahora las 48 personas (entre residentes y trabajadores) que se han inyectado la Pfizer deben esperar un periodo de entre siete y diez días para que alcance una eficacia del 95%.

Las vacunas llegaron escoltadas al filo de las nueve de la mañana. En el hogar residencial ya se encontraban Noemí Fernández y Zoila Díaz, las enfermeras del centro de salud de San Roque que componen el equipo de vacunación COVID desplazado a Servisenior. “Reconstituimos los viales, de cada uno sacamos hasta seis vacunas, cada una de ellas de 0,3 mililitros; es la misma cantidad para todas las personas”, explica Fernández. “Cuando nosotras recibimos las vacunas tienen que estar entre 2 y 8 grados, ya vienen descongeladas, y por ahora todas han llegado bien, hacemos un control de temperatura”, añade la profesional.

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Trabajadores y residentes de Servisenior, la avanzadilla de los inmunizados en O Salnés Iñaki Abella

La administración arrancó entre la plantilla de la residencia para luego dar el relevo a los usuarios: “Mientras tanto, ellos pueden desayunar y prepararse sin prisa”, comenta el personal. El lugar elegido fue el mismo que el de las primeras dosis, un vestíbulo en la planta baja completamente ventilado al que los pacientes iban llegando en ascensor desde el piso superior. En el caso de residentes con problemas de movilidad que les impiden desplazarse a la sala habilitada, son vacunados en sus habitaciones.

José Allo Lorenzo fue el primer usuario de Servisenior en recibir la segunda dosis. Le siguió María Ana Ciancio, la octogenaria que estrenó la vacuna contra el COVID en O Salnés el pasado 29 de diciembre y que salió en numerosos periódicos y televisiones. “Estoy muy feliz y contenta de haber logrado esto. Quiero ir a ver a mis hijos que viven aquí cerca”, confesaba la residente.

Después le tocó el turno a Francisco García, también con ganas de vacunarse contra el coronavirus. De hecho ironizaba con salir a echar unos bailes ahora que ya está inmunizado.

Unos residentes prefieren inyectarse la jeringa en el brazo contrario al de la primera vez. Es el caso de Erundina Cajide, que llega ayudada de su andador a la sala de vacunación. “Deje el brazo flojito”, insisten las enfermeras a los usuarios.

Unos parecen más tensos que otros, pero todos coinciden en la necesidad de protegerse contra el coronavirus administrándose la vacuna. “La mayoría lo están deseando. Más que tranquilos, vienen contentos”, apunta una de las enfermeras del equipo de vacunación COVID, Noemi Fernández.

El cronograma en las residencias será el mismo que el de la primera ronda. Después de Servisenior se inmunizarán los residentes y empleados del asilo Divina Pastora (el 26 de enero), de la residencia de Forcarei (el 28) y de la DomusVi de Ribadumia.

Estos son los centros asignados a los equipos de vacunación COVID de Vilagarcía, un centro de salud que aporta dos de los seis grupos que están inoculando las dosis en el área sanitaria de Pontevedra-O Salnés. A las residencias más numerosas acuden dos equipos.

Las residencias arousanas quedan libres de coronavirus

En O Salnés la incidencia de coronavirus está creciendo cada día, a excepción de los municipios de A Illa, O Grove y Cambados, que evolucionan de forma favorable, reduciendo de forma progresiva el número de casos y por tanto reduciendo la curva de COVID. Pese a la preocupante tendencia de la comarca, esta realidad no se traslada a las residencias de mayores, puesto que según el último parte oficial del Sergas (emitido ayer) ninguna de la comarca cuenta actualmente con positivos, ni entre el personal ni tampoco entre el colectivo de usuarios. En el conjunto de Galicia los casos activos en las residencias rozan los 700, con 387 mayores y 300 trabajadores afectados. Al otro lado de la ría de Arousa, en el ayuntamiento de Ribeira, se contabilizan 67 residentes contagiados, la cifra más elevada de todas las residencias de la comunidad autónoma. Con respecto a su plantilla, son 21 los positivos en COVID, un número solo superado por A Pastoriza (23) y la residencia “Paz y Bien” de Tui (29). En las residencias para personas con discapacidad hay 39 usuarios y 19 trabajadores infectados.

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