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Vilagarcía estrena restricciones con un goteo de cierres en la hostelería que repuntará lunes

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"Economía de guerra" para los hosteleros de Villagarcía Iñaki Abella

Vilagarcía, Vilanova, A Illa, Valga y Pontecesures entraron ayer en el nivel máximo de restricciones, el cual prohíbe la entrada de clientes al interior de los locales hosteleros. Los negocios solo pueden trabajar en terraza y a muchos no le compensa económicamente, por lo que se prevé una oleada de cierres que en la capital arousana ya ha comenzado. Así, varios bares del centro ayer no abrieron sus puertas (por ejemplo en la avenida de A Mariña o en Arzobispo Lago) y otros aguantarán el fin de semana porque no se esperan lluvias y confían en poder dar salida al género, pero a partir del lunes las verjas bajadas serán más numerosas. Así lo asegura el presidente de la Asociación de Hostelería de Vilagarcía, Ricardo Santamaría, uno de los profesionales que trabajará hoy y mañana y que el lunes clausurará “La Malquerida” hasta nuevo aviso. “Además de los que cerremos el lunes, si llueve van a cerrar muchos más a lo largo de la semana. Esto ya es una economía de guerra”, avanza el hostelero.

Apunta que el precio del alquiler es uno de los principales factores a tener en cuenta a la hora de decantarse por seguir abiertos con tantas limitaciones (trabajo solo en terraza, con aforo al 50% y hasta las 18.00 horas) o cesar la actividad y enviar a un ERTE a la plantilla. Y es que hay locales en la ciudad que pagan hasta 2.000 euros de arrendamiento al mes, por lo que intentan aguantar el tipo con la terraza y el take away. Aunque no siempre es posible.

Ricardo Santamaría es consciente de que aplanar la curva del COVID va a llevar su tiempo y que las restricciones van a prolongarse al menos “hasta finales de febrero o marzo”. “Hay quien habla de abril y Feijóo es partidario de adelantar el toque de queda a las seis de la tarde”, apostilla. “Va a ser una época en la que no se va a trabajar mucho y no vamos a estar abiertos para perder dinero”, reflexiona.

Desde el inicio de la pandemia el sector hostelero ha contado con el apoyo del Concello de Vilagarcía, con el que mantiene una relación fluida, con reuniones periódicas y diálogo constante. De hecho el gobierno de Varela ha sido de los pocos que han otorgado ayudas directas a los autónomos, además de haber puesto en marcha dos ediciones de la campaña “Son da Casa” , iniciativas con las que se han puesto en circulación más de 200.000 euros en el tejido socioeconómico de la ciudad.

Además, el Ayuntamiento ha eximido a los hosteleros del pago de la tasa de terrazas en 2020 y también en 2021, y está dispuesto a colaborar para reducir la carga fiscal del gremio en los impuestos en los que legalmente no se pueden fijar exenciones, “como los de servicios prestados por empresas o los que dependen de otras administraciones”, señala el presidente de Ahituvi. Destaca que “el Concello nos da muchas opciones y ya hemos hablado sobre una línea de subvenciones para ayudarnos a pagar algunos tributos. Al parecer va a ser una medida entre la Xunta, Diputación y los municipios, pero en Vilagarcía ya lo habíamos abordado antes”, afirma Santamaría.

Cuatro cribados en O Salnés

Los hosteleros y comerciantes de Vilagarcía se someterán mañana a un cribado de COVID en la Praza da Peixería al que están citadas 273 personas. Asimismo ayer se llevó a cabo otra oleada de PCR en distintos colectivos de la comarca, como por ejemplo en los centros de día “Lembranzas”, tanto en el de Vilagarcía (con 36 pruebas diagnósticas) como en el de Cambados (con 20). Según informa el Sergas, también se realizó un cribado en el “Centro de Día de Mayores de Vilagarcía”, con 22 PCR.

El adiós a las máximas limitaciones abre “una puerta a la esperanza” en los locales de Cambados

Aunque con sensaciones encontradas, el sector agradece “el volver a estar en la guerra cada día”

Cambados disfrutó ayer de su primer día sin las máximas restricciones en el sector hostelero. El poder abrir las puertas de cada local, aunque sea con un aforo limitado en su interior al 30%, se ha visto como una auténtica victoria después de más de dos meses sometidos a las máximas restricciones.Carlos Revelo, propietario de A Taberna do Trasno, no dudaba al reconocer que “lo de hoy es un paso hacia adelante. Una puerta a la esperanza del sector, y la verdad que en nuestro caso, estamos contentos con la respuesta de los clientes. Se nota que la gente también tiene ganas de recuperar las costumbres de siempre”.Con una plantilla formada por ocho trabajadores, la reincorporación laboral todavía está siendo gradual en este referente gastronómico de Cambados. “Hemos sacado a empleados del ERTE aunque en algunos casos solo para trabajar por horas, especialmente los fines de semana”, explicó Revelo.Con un optimismo más contenido se mostraba Álvaro Fernández, gerente de A Fonte do Viño. En su opinión, “todavía hay mucho miedo entre la población. La gente de momento es un poco reacia a salir a los bares. Y es que cada vez que te llegan noticias sobre el aumento de los casos dan ganas de no salir de casa”.Con todo ello, este hostelero cambadés reconoce también que “todo esto nos ayuda a pensar que estamos dando los pasos adecuados para volver a trabajar como queremos. Por lo menos ya notamos que estamos dentro de la guerra de todos los días y eso anima a seguir adelante. Lo importante es resistir todo lo que nos está cayendo y estar lo suficientemente unidos todos para no volver hacia atrás”.El propio Álvaro Fernández apunta que “enero y febrero siempre fueron meses tradicionalmente difíciles para la hostelería. Además el cierre perimetral, nos quita mucha gente de otros concellos, sobre todo el fin de semana, pero tenemos que resistir. Si entre todos somos capaces de cumplir con las medidas y ofrecerle la máxima seguridad al cliente, todo irá por donde tiene que ir para repuntar a partir de la primavera”.

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