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Patrullas de voluntarios contra el frío y la soledad

Marta Pérez, de 22 años, sirve un caldo de pollo a una mujer que aparca coches en Fexdega.

Marta Pérez, de 22 años, sirve un caldo de pollo a una mujer que aparca coches en Fexdega. NOÉ PARGA

Un grupo de jóvenes recorre Vilagarcía para servir caldo caliente y acompañar un rato a las personas sin hogar

Son las siete de la tarde y un grupo de jóvenes sale del comedor de Cáritas provisto de termos de caldo caliente para repartir entre las personas que viven en las calles de Vilagarcía. Cierto es que la mayoría no duerme a la intemperie, pues por las noches se refugian en inmuebles abandonados, casas okupa o comparten un alquiler barato en una infravivienda, pero en cualquier caso, ninguno dispone de un hogar digno y pasan todo el día en la calle. En solitario, en pareja o en grupo, suelen frecuentar puntos concretos de la ciudad como la Plaza de Galicia, el aparcamiento junto a la plaza de abastos, el de Fexdega o el parque Miguel Hernández. La patrulla de voluntarios paró en cada uno de estos lugares para ayudarles a combatir el frío con algo caliente y, sobre todo, para charlar un rato con ellos y alejarlos por un momento de esa soledad que –a pesar de estar físicamente con otras personas– les atormenta durante las interminables horas en la calle.

La primera parada fue la Plaza de Galicia, donde suelen estar dos personas. Tanto allí como en los demás puntos los jóvenes (de 26, 25 y 22 años) tuvieron una acogida muy buena por parte de los “sin techo”. El día anterior el impulsor de la iniciativa –prefiere mantenerse en el anonimato– había tanteado el ambiente para preguntarles si les molestaba que les llevase bebidas calientes: “No todos las quieren, pero no se trata simplemente de servirles la sopa, sino de brindarles compañía, y siempre la aceptan. Charlamos, sobre todo, de los fallos que ven en los organismos”.

Algunos rechazan la bebida, pero no la compañía. | // NOÉ PARGA

"Yo no puedo proporcionar asistencia psicológica; sé que lo que hacemos no es la solución, pero lo único que pretendemos es ayudar”

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El voluntario cree que sería conveniente poner en funcionamiento en Vilagarcía un centro de día en el que estas personas en situación de absoluta vulnerabilidad pudiesen ser atendidas. “Es cierto que no todas querrían ir, pero una parte sí. Ahora están obligados a pasar todo el día en la calle. Yo no puedo proporcionar asistencia psicológica; sé que lo que hacemos no es la solución, pero lo único que pretendemos es ayudar”, confiesa el joven.

En algo menos de un par de horas, él y sus compañeros Alejandro y Marta recorrieron los principales puntos donde se encuentran las personas sin hogar: Plaza de Galicia, Fexdega, entorno de la plaza de abastos, parque Miguel Hernández y aledaños del albergue social. Estos días el dispositivo de Cruz Roja abre media hora antes y los voluntarios apuraron para llevar un caldo de pollo y verduras a los transeúntes que se encontraban en las inmediaciones a la espera de entrar.

“Mi padre vive en situación de calle a 12.000 kilómetros”

El temporal de frío y nieve que asoló durante los últimos días a toda España hizo que un vecino de Vilagarcía de 26 años se pusiese manos a la obra en la cocina de su casa para preparar caldo caliente y distribuirlo entre la gente que está a la intemperie en la ciudad. “No puede ser que estas personas estén totalmente desamparadas”, se queja. Además de las bajas temperaturas, reconoce que su padre “está en situación de calle a 12.000 kilómetros de aquí y también me gustaría que alguien hiciese por él lo que nosotros estamos haciendo en Vilagarcía”. El joven es natural de Uruguay y lleva un tiempo residiendo en la capital arousana.

Colaboración de Cáritas

Además de la bebida caliente, también distribuyeron botellas de agua, servilletas y paquetes de galletas. “Estuvimos con una veintena de personas”, relatan. Todo el material procedía de Cáritas Interparroquial Arousa; de hecho el caldo fue cocinado por personal de la entidad; los voluntarios solo tuvieron que calentarlo en el comedor (les dejaron unas llaves) antes de salir a hacer la ruta.

La Plaza de Galicia es una de las paradas de la “patrulla” NOÉ PARGA

La publicación de esta iniciativa solidaria hace unos días en FARO DE VIGO ha contribuido a incrementar la patrulla de voluntarios dispuestos a ayudar a las personas sin techo en Vilagarcía y ha hecho reaccionar a las ONG (Cáritas donando los alimentos a estos jóvenes altruistas y Cruz Roja distribuyendo café y leche con cacao por las calles al anochecer).

Al principio el vecino no tuvo demasiada ayuda pese a difundir la actividad a través de las redes sociales, pero esta semana ya cuenta con compañeros con los que salir durante varios días.

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