La alta incidencia de COVID en la comarca de O Salnés ha provocado que el comité clínico haya decidido en su última reunión incluir a Vilagarcía, A Illa, Vilanova, Valga y Pontecesures en el listado de los sesenta concellos gallegos que desde mañana -y durante las próximas semanas- estarán en el nivel máximo de restricciones, lo que implica el cierre perimetral individual de cada municipio, el funcionamiento de la hostelería exclusivamente en terraza y hasta las 18.00 horas, la clausura de los establecimientos de juego y la reducción del aforo de los centros comerciales en un 30%.

Por el contrario, los ayuntamientos de la comarca que estaban hasta ahora en el nivel máximo de restricciones COVID, como eran Cambados, O Grove y Sanxenxo, descienden al medio-alto y dejarán de estar cerrados perimetralmente. La hostelería de estas localidades podrá empezar a trabajar en interior con un aforo del 30% (y en terraza continuar con un 50%). Meaño se mantiene en el nivel medio-alto, pero también recupera la movilidad, por tanto sus vecinos podrán entrar y salir con libertad del municipio.

Con respecto a Meis, Ribadumia y Catoira, permanecerán sin cierre perimetral pero verán disminuidos los aforos de la hostelería: en interior del 50% al 30% y en terraza del 75% al 50%.

Por tanto a tenor de los datos facilitados por la Xunta, los municipios con restricciones de movilidad se sitúan en el norte de O Salnés (Vilagarcía, Vilanova y A Illa), así como en parte del Ullán (Valga y Pontecesures). Solo Catoira se libra por el momento del cierre, pese a registrar una incidencia acumulada a 14 días por encima de los 250 casos por 100.000 habitantes.

De los cinco municipios con restricciones máximas, Vilanova es el único con una incidencia inferior a 250. Ayer se mantenía en 20 positivos. Vilagarcía bajó de 110 a 108, A Illa de 73 a 68, Valga computa 60 y Pontecesures la desorbitada cifra de 47 (teniendo en cuenta que cuenta con una población de 3.000 habitantes).

Cambados aumentó de 33 a 34 casos y O Grove contabiliza 15. Meaño duplicó los contagios en un solo día, de 5 a 12; Meis también experimentó un incremento (mucho más leve), de 9 a 10, y Ribadumia se mantuvo sin cambios en 11.

La hostelería vuelve a ser el sector más castigado por las medidas de la Xunta. En Vilagarcía el sector augura una cascada de cierres inminentes: “Algunos vamos a abrir el fin de semana porque no se prevé lluvia y tenemos género, pero a partir del lunes vamos a cerrar muchos locales”, advierte el presidente de Ahituvi, Ricardo Santamaría tras realizar un sondeo entre algunos asociados. Y es que asegura que no les compensa abrir solamente para atender en terraza (y con aforo reducido). “Mucha gente va a quedarse por el camino y parece que el comité clínico no aprendió nada, porque esto no es una cuestión de bares. Mal que bien, nosotros controlamos a la gente, pero ¿y en las casas? ¿en los parques? ¿en la calle?”, se pregunta Santamaría, quien ve “muy razonable” adelantar el toque de queda a las seis de la tarde “como están haciendo en otras comunidades. Vas a trabajar y a tu casa”, apunta.

El hostelero vilagarciano opina que “no es lógico que yo tenga el bar cerrado y haya personas en grupo bebiendo en la calle y sin mascarilla”, por lo que reclama “mayor presión policial”.

Cribado a hosteleros y comerciantes en A Peixería

El domingo más de 300 hosteleros y comerciantes de Vilagarcía participarán en un cribado que se llevará a cabo en la Praza da Peixería durante todo el día. La asociación Zona Aberta, encargada de recopilar los datos de las personas interesadas en hacerse la PCR, ha conseguido que los profesionales no tengan que desplazarse a Pontevedra como en la anterior ocasión y puedan hacerse la prueba diagnóstica de COVID en su municipio.

Sin terrazas interiores en el centro comercial Arousa

Queda prohibido pararse en los pasillos de los centros comerciales, si bien en Vilagarcía ya no estaba permitido. El gerente del Centro Comercial Arousa, Luis González, señala que los únicos cambios en este establecimiento a partir de mañana serán que las tiendas cerrarán al público a las 21.30 horas (es la hora límite para todo el comercio de Galicia) y que probablemente se cierren las terrazas interiores de los locales hosteleros. “Hemos hecho un cribado entre los 190 trabajadores del centro comercial y todos han dado negativo, lo que demuestra que las medidas que hemos tomado funcionan”, resume González.

Resignación en la hostelería vilanovesa ante lo que puede ser otro duro golpe para el sector

Los hosteleros insisten en que ellos quieren trabajar. “No somos ningunos vagos. Quien nos cierra es la Xunta y por tanto tiene que darnos ayudas inmediatas, no a los diez meses”, espeta Santamaría. Ante el desacuerdo con las medidas adoptadas por el Gobierno gallego, Ahituvi ya está pensando en movilizaciones a llevar a cabo. “Feijóo nos dice que no es culpa nuestra pero nos cierra”, critica. “Yo pienso que se tarda porque de ese modo hay que pagar menos dinero. Es todo estética, maquillaje”, recalca. Con la administración que el sector hostelero vilagarciano está contento es con el Concello, que puso en marcha dos ediciones de los bonos “Son da Casa” y ayudas directas al inicio de la pandemia.

Resignación y preocupación son dos de las palabras más pronunciadas en el seno de la hostelería vilanovesa ante las nuevas restricciones que han comenzado a aplicarse esta madrugada. Diego Nogueira, propietario del establecimiento Pé de Cuba, reconocía ayer que “vamos a aguantar hasta el viernes, que es cuando se celebra San Mauro, y después cerramos las puertas, porque de la comida para llevar y de las terrazas en pleno invierno es inviable continuar con la actividad”. Las medidas, explica Nogueira, “prácticamente nos han obligado a tomar esa decisión porque seguir así, en esas condiciones, resulta imposible económicamente”. Además, la decisión llega “justo cuando nos estábamos planteando recuperar a varios trabajadores del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE)”. Nogueira aguardará a reabrir las puertas cuando ya se permita actividad en el interior, “para así equilibrar la balanza”. Por su parte, Óscar Luis Casaldarnos, propietario del Faro da Lúa, lamentaba ayer que “se haya culpado a este sector de los contagios y sigamos pagando excesos que no se han cometido en los locales, que siempre hemos tratado de cumplir”. Su establecimiento si funcionará con terraza y, sobre todo, con envíos a domicilio. En estos momentos, el establecimiento cuenta con todos sus trabajadores y “no haremos ERTE porque para hacerlo se exigen una serie de requisitos cuando ni siquiera sé si vamos a conseguir aguantar los próximos meses”.