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El pazo Vista Real: un pasado de narcos, un futuro laboral

El pazo de Vista Real cumple una década en manos públicas.  | // NOÉ PARGA

El pazo de Vista Real cumple una década en manos públicas. | // NOÉ PARGA

El pazo de Vista Real, en Vilanova de Arousa, es una de las grandes referencias de la formación laboral en la comarca de O Salnés, con cientos de alumnos formándose en diferentes cursos con la perspectiva de ampliar sus horizontes laborales. Pero no siempre ha sido así, porque el pazo ha tenido un pasado relacionado con una de las lacras sociales y económicas de la comarca de O Salnés. De aquel vestigio tan solo queda un inventado escudo heráldico en todas y cada una de las farolas que rodean el paseo que va desde la PO-549 hasta la entrada del pazo, un presunto blasón de armas de la familia Charlín que sigue impreso en los báculos de fundición.

El pazo fue adquirido por la familia Charlín en 1991 y toda la tipología arquitectónica típica de Galicia fue borrada de un plumazo. El patriarca de los Charlín optó por realizar reformas muy costosas, aunque de dudoso gusto, como la instalación de enormes vidrieras de cristal de Murano o una chimenea con la efigie de dos de sus nietos en piedra. Sin embargo, en 1995, cuando el edificio se encontraba todavía en remodelación, la Audiencia Nacional lo intervino tras asestar los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado un duro golpe al clan. Durante años, estuvo abandonado a su suerte, hasta que la Agencia Tributaria decidió sacarlo a subasta.

A esa subasta, que se celebró en diciembre de 2010, tan solo compareció el Concello de Vilanova, que cerró su compra en 1.083.000, haciendo efectiva su adquisición un 12 de enero de 2011 con el objetivo de transformar la imagen que el mundo tenía de este edificio del siglo XVIII reconvertido en un burdo chalé de narco. La adquisición contó con el respaldo de toda la corporación, pero también sirvió para complicar, todavía más, las delicadas arcas del municipio vilanovés. De hecho, el Concello supeditó el crédito para la adquisición del pazo a un convenio con los promotores del centro comercial de San Miguel de Deiro, que cubría la práctica totalidad de la inversión. La crisis económica se llevó por delante el proyecto del área comercial y el Concello tuvo que abonarlo a tocateja durante todos estos años.

Con la intención de convertirlo en un centro de formación, el primer paso que se dio fue el acondicionamiento de las cocheras del pazo que, no solo albergaron una serie de cursos de formación, sino que también acogieron durante varios años un vivero de empresas, donde se facilitaba el acceso al mercado de las mismas por un módico alquiler.

Un momento clave en la conversión en un centro de referencia en la formación en la comarca es la remodelación del bajo del pazo y el traslado del Centro de Desenvolvemento Local para el pazo de Vista Real. Desde el CDL se comienza a gestionar todo tipo de iniciativas laborales que comienzan a fructificar, desde Obradoiros de Emprego hasta pequeños cursos de fitosanitarios que acaban provocando que cientos de personas de toda Galicia conozcan las dependencias que un día pertenecieron a la familia Charlín. Un ejemplo de la actividad ocurre en estos días, con dos obradoiros de emprego en funcionamiento y varios cursos impartiéndose durante el fin de semana. La ingente actividad no solo ha servido para remodelar el primer piso, sino que también va a obligar a remodelar el bajocubierta para crear más aulas de formación.

El alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, destacaba ayer que “la inversión de 1.083.000 euros, más los 300.000 que se gastaron en remodelaciones han sido devueltos con creces en formación, ya que hemos conseguido que la gente pueda ganarse un futuro gracias a la actividad en este pazo, muy diferente al emblema que supuso en su día”. Insiste Durán que “en nuestra cabeza siempre estuvo dedicarlo a mejorar la calidad de vida de los vecinos, algo que, modestamente, creo que hemos conseguido con creces, ofreciéndoles un futuro laboral a cientos de jóvenes que han pasado por sus dependencias en estos diez años”.

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