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La intensidad de Nochebuena y Navidad vacía las plazas de abastos

Pescados y mariscos brillan por su ausencia en los mercados tradicionales

La plaza de abastos de Vilagarcía, ayer.

La plaza de abastos de Vilagarcía, ayer.

El de ayer fue un día extraño en las plazas de abastos, pescaderías y supermercados. Cualquier otro sábado estarían a tope, incluso en plena pandemia, pero todo era distinto.

La diferencia radicaba en que esta jornada llegaba una vez superado el primer asalto de las fiestas navideñas, es decir, cuando queda pendiente la traca final, para despedir 2020, cuando las carteras aún están a la espera de poder reponerse tras el impacto sufrido y, por qué no decirlo, cuando los estómagos siguen tratando de digerir las copiosas comilonas y demás excesos.

La mayoría de los puestos de venta de pescados y mariscos estuvieron vacíos. | // M.M.

De ahí la desangelada imagen que ofrecían las plazas de abastos, donde el marisco brillaba por su ausencia. Esto se debía, en parte, a que las descargas en los puertos y las subastas en lonja fueron mínimas entre el viernes y ayer.

“La gente aún tiene muchas sobras que comer en casa después de la cena de Nochebuena y la comida de Navidad”

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Pero, sobre todo, esa llamativa escasez de producto a la venta en los mercados de abastos obedecía a que “la gente aún tiene muchas sobras que comer en casa después de la cena de Nochebuena y la comida de Navidad”, explicaban los pocos vendedores que ayer podían encontrarse en los mismos.

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El día que las plazas dejan de oler a marisco Manuel Méndez

Tanto ellos como los que decidieron hacer “puente” y no volver a trabajar hasta mañana o el martes confían en que sea a partir de entonces cuando el marisco recobre su protagonismo, pensando tanto en las cenas de fin de año como en los almuerzos del día siguiente.

Sirva como ejemplo de lo que se vivía ayer que en la plaza de abastos de Cambados funcionaban un puesto de venta de “hojas de bacalao” (el salado) y un par de carnicerías.

Una estampa que se repetía en la de Vilagarcía, donde, junto a las pocas carnicerías y puestos de verdura operativos, únicamente podían encontrarse media docena de bancadas dedicadas a pescados y mariscos.

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