El recuerdo imborrable de la tragedia del “Sin Querer Dos”
El sábado se cumplen dos años del naufragio | El Concello coloca un lazo negro en el consistorio y las banderas ondearán a media asta

El Salón José Peña se llenó hace un año en el funeral conjunto por los fallecidos. | // NOÉ PARGA
El sábado se cumplen dos años de una tragedia que en un pueblo como Cambados, tan íntimamente ligado al mar, no se olvidará jamás. La tripulación del “Sin Querer Dos” regresaba a casa para pasar las vacaciones de Navidad cuando el barco zozobró en las proximidades de Fisterra. Perdieron la vida el patrón, Manuel Serén, y los tripulantes Teófilo Rodríguez, Bernardino Padín y Guillermo Casáis, todos ellos vecinos muy queridos y conocidos en Cambados.
Hace un año, el pueblo cambadés demostró a las familias de los fallecidos su cariño y solidaridad con un funeral multitudinario en el salón José Peña. Este año, la pandemia impide pensar siquiera en un acto de esas características. Pero el Ayuntamiento ha decidido mantener viva la llama del recuerdo con unos pocos gestos simbólicos.
La alcaldesa, Fátima Abal, y el primer teniente de alcalde, Constantino Cordal, explican que en la junta de gobierno celebrada ayer se acordó colgar el sábado un lazo negro en la fachada del consistorio, y que las banderas oficiales ondearán a media asta durante tres días. La regidora explica que, “barajamos convocar un minuto de silencio de homenaje a las víctimas y a sus familias, pero desistimos por temor a que se juntase mucha gente”. Por ello, lo que se hará es publicar el sábado un texto en la página web y las redes sociales municipales en el que se recordará un episodio muy doloroso pero, sobre todo, a unas personas queridas que se fueron demasiado pronto.
La causa penal, parada
La investigación penal de la tragedia la ha asumido el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Corcubión. Pero a lo largo de este 2020 apenas se practicaron diligencias, ya fuese a consecuencia de la pandemia o porque la juez instructora quiere esperar a que la comisión de investigación de accidentes marítimos (CIAIM) emita su informe. Entre tanto, las actuaciones están paralizadas.
Las familias de los fallecidos opinan que el informe de la CIAIM difícilmente podrá aportar datos concluyentes, puesto que no fue posible bajar al barco para inspeccionarlo. Por ello, consideran que sería de mayor utilidad tomar declaración a los supervivientes. Y es que, hasta el momento, los tripulantes solo declararon ante la Guardia Civil, pero no lo hicieron en el Juzgado que instruye la causa.
Lo que sí han logrado las familias es que se desbloquease el abono de las prestaciones de viudedad y orfandad. El caso más sangrante era el de la familia de Guillermo Casáis, el marinero cuyo cuerpo no apareció. Durante meses, la Fiscalía no tramitó la solicitud de la familia, hasta que la viuda y el abogado que asiste a las familias, Alberto Muñoz, recurrieron a la Fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Poco después, se logró tramitar la declaración de fallecimiento, y la esposa de Casáis pudo cobrar las pensiones que le correspondían.
“No podemos permitir que estas situaciones se produzcan –afirma Alberto Muñoz–. No puede ser que la viuda de un pescador fallecido con dos hijos esté un año sin cobrar la pensión”. El letrado defiende que la situación de esta familia se alivió en gran medida gracias al apoyo del patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa, y de los conselleiros de Mar y de Xustiza, Rosa Quintana y Alfonso Rueda, pues esas gestiones permitieron que la viuda recibiese algo de dinero en concepto de adelanto.
“Al año siguiente se instauró para toda la flota una prestación de pago inmediato para las familias de los fallecidos”, añade Alberto Muñoz. “No es mucho dinero, pero es una ayuda en unos momentos muy difíciles, y es algo que se ha aprobado después del naufragio del ‘Sin Querer Dos’”.
Despedidos
Las dos empresas relacionadas con el “Sin Querer Dos” despidieron a 10 personas después del naufragio, alegando que al hundirse el barco ya no podían darles trabajo. Los empleados recurrieron, y la Justicia les ha dado la razón. El despido fue improcedente, y la empresa ha tenido que pagarles las indemnizaciones correspondientes por su antigüedad. “Durante el procedimiento, desde la empresa nos llamaron y nos dijeron de malos modos que no nos iban a pagar nada, porque no nos correspondía nada. Pero la Justicia ha dicho que sí, que nos corresponde una indemnización por despido improcedente y el pago de las vacaciones pendientes, como a cualquier otro trabajador”, afirma uno de los empleados que fue cesado tras el accidente.
En su opinión, las sentencias en los Juzgados de lo Social son importantes porque de algún modo equiparan la relación laboral y los derechos de los pescadores con la armadora a la de cualquier otro empleado por cuenta ajena con su empresa. Los trabajadores también tienen palabras de agradecimiento hacia el Concello y la Cofradía. “Siempre nos echaron una mano en todo lo que pudieron”.
Asimismo, afirman sobre sus compañeros fallecidos en el naufragio que, “pensamos en ellos siempre”, pero que a medida que se aproximan unas fechas tan señaladas como el aniversario y la Navidad, “parece que te sale la emoción por la piel”.
De regreso a casa
El “Sin Querer Dos” naufragó cuando su tripulación volvía a casa tras una campaña en el Cantábrico. Su intención era atracar el barco durante las fiestas y pasar unas semanas con la familia. Guillermo Casáis incluso tenía programado un viaje a Perú, de donde es natural su mujer.
Dos años después, los barcos del cerco de Cambados siguen faenando en aguas del norte de la península. Pero a estas alturas de diciembre ya no quedan muchos, porque este año también ha sido atípico y duro para los cerqueros. “También ha sido un año malo para el cerco”, afirma el patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa. “El cierre de la hostelería los ha machacado mucho, y la anchoa ha ido baratísima porque no había salida para fresco”, añade Costa.
En alguna otra ocasión, hubo barcos que tuvieron que parar porque hubo casos de coronavirus, lo que obligó a confinar a todos los trabajadores. Por eso, en estos momentos, la mayoría de los barcos del cerco ya están atracados en el puerto cambadés, a la espera de un 2021 que se presenta incierto. Las tripulaciones que quedan en el norte bajarán en los próximos días, ya sea con los barcos o en coche.
Estas son unas fechas difíciles, y más porque todavía quedan heridas abiertas. Para empezar a cicatrizarlas urge que la CIAIM y el Juzgado desvelen al fin la verdad de lo sucedido aquel fatídico 19 de diciembre de hace dos años.
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