En plena zona industrial de la parroquia de Bamio hay un camino entre dos empresas que constituye una verdadera trampa para los camiones de gran tonelaje. El vial se estrecha en un tramo próximo a las casas y muchos transportistas han quedado atrapados durante horas con sus vehículos. Los vecinos reclamaron al Concello de Vilagarcía de Arousa la colocación de una señal que prohíba el paso del transporte pesado por el estrecho vial. Hace poco tiempo lo consiguieron, pero la señalización, según denuncian, solo es visible cuando los camioneros ya entraron en el embudo, por lo que no les queda más remedio que maniobrar y dar vuelta.

Los vecinos afectados demandan que el cartel indicador de prohibido el paso de camiones sea reubicado en una zona lo suficientemente visible y accesible para evitar que los conductores caigan reiteradamente en la trampa del camino estrecho en el que quedan atrapados.

La señal instalada por el Concello está en la zona de la carretera vieja de Bamio y, aunque el camino llega hasta la PO-548, entre Vilagarcía y Catoira, en esta parte no existe ningún tipo de indicación de la entrada a un vial estrecho por el que no puede pasar un camión de gran tonelaje. También se quejan de que en esta zona hay bastante maleza.

El problema de los camiones que se atascan en un camino angosto no es único de la parroquia de Bamio. En lugar de O Pousadoiro, de la parroquia de Cea, también en las inmediaciones del polígono industrial, hay otro que se convirtió en la tortura de varios tráileres. Se trata de una situación bastante nueva, surgida a raíz de la popularización de los dispositivos GPS para llegar a algún punto desconocido sin necesidad de consultar otros medios. El caso es que las indicaciones a veces trazan un mapa que se supone más corto, sin advertir al conductor de las condiciones del vial ni su ancho; algo que comprueban los transportistas cuando ya es tarde y quedan atrapados en el camino.