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Una tesis doctoral desvela la existencia de un fresco del s. XVI en la iglesia de Caleiro

Las imágenes fueron descubiertas tras el retablo durante las tareas de rehabilitación del antiguo templo | Se representan las escenas de la Anunciación y la Adoración

La investigadora Alicia Padín ante el retablo que esconde un fresco del siglo XVI en Caleiro. | // N. P.

Detalle de la imagen de la adoración en la que se ve al Niño. | // N. P.

Parte del fresco que se esconde tras el retablo de Caleiro. | // N. P.

Designada como una de las joyas del románico que todavía se conserva en la comarca de O Salnés, la iglesia de Santa María de Caleiro, en Vilanova de Arousa, guarda una sorpresa que era totalmente desconocida, un fresco del siglo XVI totalmente inédito y que se ha dado a conocer en la tesis doctoral de la historiadora local Alicia Padín.

El fresco, que representa la Anunciación y la Adoración de Jesucristo, se encontraba detrás del retablo de la iglesia, instalado dos siglos después. El descubrimiento fue realizado por la propia investigadora en 2011, cuando la iglesia estaba siendo sometida a tareas de restauración. Historiadora del arte, la joven se acercó a comprobar como evolucionaban esos trabajos y vio que se podía acceder al interior del retablo por un lateral. El espacio era pequeño, pero el suficiente para ver toda la pared que tapaba el retablo y percatarse de que en la pared se apreciaba la presencia de cierto cromatismo.

Padín se fue a su casa a buscar una linterna y un pincel para retirar el polvo que cubría la pared y se encontró con una escena principal en la que se representa la adoración del niño, con San José y un niño Jesús sobre un almohadón en primer plano y un ángel y la burra en un segundo plano. Al fondo también se aprecia la imagen de un ángel anunciando el nacimiento a los pastores bajo el lema Gloria in excelsis deo. Las imágenes ocupan la zona del ábside, pero por la presencia de restos cromáticos en otros puntos, como los paramentos o el vano románico, formarían parte de un conjunto mucho más amplio.

El análisis de estas imágenes le permitió a la joven desarrollar su tesis doctoral, calificada con un Cum Laude el pasado mes de noviembre. En ella abunda en la investigación sobre las imágenes y su origen, comparándolas con otros frescos localizados en puntos como el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil y las capillas de la Azucena y San Fernando en la catedral de Santiago de Compostela. Padín fecha estas imágenes en el segundo tercio del siglo XVI, tanto por los materiales utilizados como por las perspectivas y proporciones de las figuras que se aprecian en la composición. “En esa época, la línea domina el contorno de las figuras, supeditando el color, y los protagonistas adquieren tamaños naturales pero sin gran plasticidad; en este caso se encuentra la presencia de arquitecturas”, explica.

Esa investigación ha tenido que realizarse a base de paralelismo con otros templos que cuentan con pinturas similares debido a que un incendio que afectó a la sacristía en 1901 destruyó por completo toda la documentación que se guardaba en el templo. Así, se desconoce quien o quienes pudieron ser los autores porque “en los pocos archivos que se conservan no hay datos sobre ello ni más atrás de 1900”. El retablo que cubre el ábside en el que se encuentra el fresco se construyó en el siglo XVIII y , aunque su instalación pudo dañar parte de las pinturas, “ha resultado fundamental a la hora de proteger las imágenes y que todavía se conserven”.

Un templo rehabilitado por los vecinos

La iglesia de Santa María de Caleiro fue el templo de referencia de la parroquia que lleva su nombre hasta el año 2005, cuando se abandonó al culto debido a sus pequeñas dimensiones. La construcción de un salón parroquial provocó que su uso se fuese abandonando hasta la desaparición de actos en sus interior. Esa situación provocó que se fuese deteriorando poco a poco, especialmente el tejado, y que comenzasen a aparecer humedades y otros problemas. Cuando todo hacía pensar que el templo iniciaría un lento declive hacia su ruina, los vecinos decidieron dar un paso al frente para salvarla, financiando obras de rehabilitación que se han hecho durante esta última década. El templo vuelve a acoger actos religiosos desde 2016. De origen románico, el templo fue construido en el siglo XII, aunque poco queda de aquella época al haber sido sometida a varias remodelaciones importantes. De hecho, la propia Padín destaca que del original tan solo queda el ábside, parte del muro sur y la puerta de la fachada oriental. El hallazgo de estas imágenes inéditas realzan todavía más la importancia patrimonial que posee el templo vilanovés que Padín lleva estudiando desde el año 2011 y que ha servido como punto de partida de su tesis doctoral.

Imágenes narrativas para los feligreses

La existencia de estos frescos en iglesias de origen románico era bastante habitual, aunque muchos de ellos no llegaron hasta nuestros días debido a las humedades de los edificios, el caleado de las paredes o su sustitución por retablos. Estas pinturas tenían un objetivo muy claro que era el de explicar, a través de las imagenes, diferentes cuestiones teológicas. No en vano, la lengua que se utilizaba era el latín y muy pocos sabían leer por lo que las pinturas eran clave para que el mensaje de la iglesia llegase a sus feligreses. En la comarca de O Salnés se conservan algunos de estos frescos en varios puntos, destacando la iglesia de San Pedro de Fontecarmoa, que se encuentran entre los más conocidos. No son los únicos, ya que también existen en los templos de Santo Tomé de Nogueira y en Sanxenxo. Rehabilitar las imágenes de Caleiro es algo que Padín espera que pueda hacerse en el futuro, aunque asume que “no será sencillo por el coste que supone”.

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