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Vilanova pone luz a la ilusión de los niños

La localidad estrenó ayer el alumbrado navideño con la Aldea de Nadal como lugar de referencia

Los niños disfrutaron de la decoración e hicieron disfrutar a sus progenitores.  | // IÑAKI ABELLA

Los niños disfrutaron de la decoración e hicieron disfrutar a sus progenitores. | // IÑAKI ABELLA

El árbol también luce en el centro urbano vilanovés. | // IÑAKI ABELLA

Gonzalo Durán y Javier Tourís pilotan el avión. | // IÑAKI ABELLA

Vilanova ya da por inauguradas las fiestas navideñas. | // IÑAKI ABELLA

La Aldea do Nadal de Vilanova vuelve a ser una realidad. En la tarde de ayer, y cumpliendo todos los protocolos establecidos en materia de seguridad sanitaria, las luces brillaron por primera vez para dar el simbólico pistoletazo de salida a las fechas más esperadas de todo este anormal 2020.

En su cuarto año esta iniciativa demostró en su nuevo alumbramiento que va ganando en la riqueza del detalle. En ello se ha empeñado el Concello, con Gonzalo Durán al frente, para que la visita al lugar se convierta, no solo en una bonita impresión, sino también en un descubrimiento de matices a medida que se va conociendo.

En ello se han afanado en las últimas semanas los operarios municipales. Desde el pintado de las pequeñas casas navideñas, hasta la instalación de una de ellas en la copa de uno de los árboles del Xardín Umbrío. Incluso la sorpresa de un avión de madera elaborado por el departamento de Obras y que, a buen seguro, será uno de los objetos de mayor atracción para los más pequeños, tanto por su novedad como por su cuidado aspecto. Un avión de las aerolíneas “Vilanova de Arousa” con guiños en su fuselaje al Xacobeo 2021 y al proyecto Mar de Santiago y que se une a la flota de medios de transporte del lugar que previamente contó con un tren y un autobús que todavía permanecen fortaleciendo la magia pretendida en las calles.

Eran las siete de la tarde cuando el alcalde dio la autorización al alumbrado. Y como no podía ser menos los niños acudieron al lugar para disfrutar de todo lo que se había preparado para ellos como protagonistas. Desde el poder entrar en las casitas o en el castillo y pasear entre las zonas que simulaban nieve para acentuar el propósito perseguido.

Las expresiones de admiración fueron continuas y también las fotografías para la posteridad. Uno de los lugares que más acaparó los flashes fue la cabina del avión porque todos los allí presentes querían ponerse a los mandos.

Este año no hubo ocasión para poder disfrutar de un chocolate con churros porque no casa con el obligado civismo al que obliga la situación. Incluso no se convocó el alumbrado para evitar aglomeraciones, pero nadie pudo poner freno a la ilusión que demostraron los niños de Vilanova que ayer tuvieron la oportunidad de ser los primeros en disfrutar, sonreír e incluso presumir de un lugar en el que encuentran la felicidad.

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