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El reciente robo en una batea de Vilagarcía genera alarma en todo el sector mejillonero

Fueron sustraídas 30 cuerdas de una plataforma de cultivo | Las pérdidas superan los 4.000 euros | El aumento del precio del mejillón potencia su atractivo para los ladrones

Este fue el aspecto que se encontró el dueño de la batea tras el robo. |   // FDV

Este fue el aspecto que se encontró el dueño de la batea tras el robo. | // FDV

El robo de cuerdas de batea ha vuelto a convertirse en un problema en los últimos días. En este caso el afectado fue Diego Doval Paz, bateeiro de Vilanova, quien sufrió un ataque a su producción el pasado lunes con la sustracción de un total de 30 cuerdas.

Situada en el polígono 2 de la cuadrícula 314 con el nombre de Lafuente 7, la plataforma de cría de mejillón vio como le fueron extraídas las sujeciones del molusco lo que supone una pérdida en cuanto a producción que el propietario de la batea cuantifica en torno a los 3.500 euros, cantidad a la que hay que sumar el coste de la reposición del material por lo que la pérdida total supera los 4.000 euros.

Estos episodios del robo de cuerdas no es, ni mucho menos, novedoso. Comenta el propio bateeiro vilanovés que “en mi caso es la primera vez que sufro un robo así en todos los años que llevo trabajados, pero no hace mucho a un compañero también le llevaron catorce cuerdas”.

Acerca del procedimiento de los ladrones, todo lleva a indicar al propietario de la batea que “saben perfectamente a donde vienen. Son cuerdas seleccionadas previamente durante el día y luego vienen de madrugada con un barco con grúa a cortarlas y a llevarlas. Es algo que si sabes lo que vas a buscar y con los medios necesarios, se pueden llevar la producción en muy poco tiempo”.

Con la correspondiente denuncia ya interpuesta, Doval Paz lamenta que “era una producción que íbamos a extraer en cuestión de horas para poner a la venta. Además, el precio del mejillón subió últimamente y por eso el daño es aún mayor de cara a las navidades. Justo cuando íbamos a ver como estaba para sacar nos encontramos que no había nada”.

Las sospechas respecto a la autoría de los hechos se centran en personas vinculadas al sector. En esta línea, el hecho de que el mejillón robado ya hubiese alcanzado la talla mínima para su consumo, aumenta la teoría de que se venderá en fresco todo lo sustraído. Una práctica que continúa llevándose a cabo con el paso de los años para preocupación de todo el sector mejillonero.

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