El estrecho seguimiento de los mamíferos marinos que realiza el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares ( BDRI) permite obtener resultados de valor científico, pero también deja al descubierto numerosas anécdotas o curiosidades. A modo de ejemplo, el centro que dirige Bruno Díaz explicaba hace unos días que la hembra de delfín bautizada como R4 visitó el entorno de la isla de A Toxa junto a dos machos “pretendientes”, fotoidentificados como Q2 y E5.

Pues bien, se trata de la madre que varó en esas mismas aguas en abril de 2016, cuando pesaba unos 250 kilos, junto a una de sus crías, con alrededor de 180 kilogramos. Años después, gracias al proyecto “Turgasur”, la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma) los identificaría como “Eunice” y “Toxeiro”, vistos junto a “Beyonsé” y “Beijín”, otros dos delfines mulares que habían sufrido el mismo problema en 2017.

El de 2016 fue un episodio que alcanzó gran notoriedad gracias al trabajo realizado por la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma), como entidad encargada de la Red de Varamientos de Galicia.

Con el paso de los años, observar un grupo de delfines aporta una información cada día más valiosa. Ayer por ejemplo,...

Posted by BOTTLENOSE DOLPHIN RESEARCH INSTITUTE - BDRI on Tuesday, November 24, 2020

Miembros de esta entidad y del BDRI, así como vecinos que quisieron sumarse al operativo y miembros del servicio de protección de la naturaleza de la Xunta colaboraron entonces para rescatar a esos dos arroaces, que habían quedado varados en las “trampas” en que se convierten, cuando se forman "pozas", los bancos de arena situados en A Vía, entre A Toxa y la península grovense.

Sorprendidos por la bajamar

Bruno Díaz López había explicado durante aquel agónico rescate, a escasos metros del puente que da acceso a la isla, que los animales probablemente habían accedido a la zona por la cara interior de la isla (la situada hacia Cambados) cuando se vieron sorprendidos por la bajada de la marea y se quedaron sin la suficiente profundidad para continuar con la marcha.

Al día siguiente, el doctor en Ecología puntualizaba que aquella madre y su cría no formaban parte de la población residente de la ría, de ahí que su desconocimiento de la zona les hiciera despistarse y caer en la trampa en la que se convierte la zona cuando la bajamar es acusada.

El equipo de rescate de los delfines varados en abril de 2016.

El equipo de rescate de los delfines varados en abril de 2016. FdV

Fue un episodio que ya se había producido en ocasiones anteriores en la misma zona, como sucedió en otras posteriores, “porque a veces los ejemplares se introducen en la ensenada, detrás de la isla, y cuando las mareas son acusadas pueden quedar atrapados debido a la bajamar, las intensas corrientes y el viento”, manifestaba el investigador.

Al tiempo que ponía de manifiesto que los delfines tratan de evitar el paso bajo puentes como el de A Toxa, cual pudo ayudar a que quedaran atrapados, Bruno Díaz sentenciaba que “fue un error de cálculo” por parte de los arroaces, “desconocedores del problema que plantea el entorno” de la isla grovense.

El angustioso rescate vivido hace cuatro años en A Toxa.

Finalmente, tras muchos esfuerzos para ayudarlos por parte de una veintena de personas, la hembra y su cría salvaron sus vidas y pudieron regresar a aguas más profundas.

Pero la historia no terminó ahí, sino que se les siguió la pista en años posteriores. De ahí que el BDRI esté en condiciones de asegurar que R4 volvió a ser madre en 2018 y que su cría se independizó el pasado verano.

Esto explica que R4 sea nuevamente apta para la reproducción y esté siendo acompañada con frecuencia por los machos que tratan de aparearse con ella.

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MÁS CONTROLADOS QUE NUNCA

La localización, junto a dos pretendientes, de la hembra de delfín que había varado junto a su cría en A Toxa en abril de 2016 no es , ni mucho menos, la única prueba de que los mamíferos marinos están más controlados que nunca en las Rías Baixas. La Cemma también siguió la pista de esos dos delfines tras varar, detectándolos solo quince días después nadando tranquilamente en la ría.

Ya en mayo de 2019, el equipo encargado de gestionar la Red de Varamientos de Galicia se desplazó al puerto de A Illa de Arousa, alertado por la presencia de una pequeña ballena que podía estar en apuros en el entorno de O Xufre. Y en aquel operativo se topó con la hembra de arroaz, bautizada como “Eunice”, que ya no estaba en compañía de su cría, “Toxeiro”, sino que nadaba junto a otro arroaz adulto, “Ioio”. Se aplicaron las mismas técnicas de fotoidentificación que en 2017 permitieron localizar también a “Beyonsé”, la hembra registrada por primera vez en 2004, en la ría de Pontevedra, que en 2017 estuvo a punto de varar en A Toxa junto a su cachorro “Beijín”.

Hay que decir que esa hembra y su retoño quedaron atrapados en los bancos marisqueros de A Vía a pesar de que ella conocía bien la ría.