El sobrino del patriarca del clan de los Charlín, Diego Silva Charlín, ingresó ayer en prisión tras declarar ante la jueza del juzgado número 1 de Vilagarcía, que llevará la instrucción del atropello que le costó la vida a la vilanovesa Dolores Ventoso. Silva está investigado por los delitos de conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás, homicidio imprudente y abandono del lugar del accidente. A mayores, también se le ha privado, de forma cautelar, del permiso de conducir, mientras su vehículo permanece precintado por la Policía Local de Vilanova en el garaje de su casa de la rúa das Hortas, a unos pocos centenares de metros de donde sucedió el trágico atropello en la tarde noche del pasado martes. La familia de la fallecida también se ha personado en el caso como acusación particular, que será ejercida por la letrada vilagarciana Carmen Ventoso.

Silva Charlín entró a declarar en los juzgados de Vilagarcía sobre las 15.30 horas, después de haberse entregado a la Policía Local de Vilanova sobre las 12.00 horas. Los agentes le habían identificado desde el primer momento gracias a los testimonios de varias personas que habían presenciado el siniestro ocurrido en la calle Agustín Jambrina, y habían estado controlando la vivienda en la que reside desde la noche anterior para evitar una posible fuga.

Por mediación de varios miembros de la familia consiguieron contactar con él y le convencieron para que se entregase, algo que hizo alrededor del mediodía, siendo trasladado en un coche patrulla de la Policía Local a las dependencias de la Guardia Civil de Vilagarcía antes de declarar en el juzgado.

Aunque todavía quedan muchas cuestiones técnicas por determinar, el atropello mortal de Dolores Ventoso ocurrió sobre las 20.30 horas, cuando la mujer acababa de salir de un oficio religioso de la iglesia de San Cibrán.

Cruzaba un paso de peatones cercano cuando se vio sorprendida por la llegada del Porsche Cayenne que conducía, presuntamente, Diego Silva Charlín.

La velocidad del vehículo, apuntan fuentes de la investigación, está todavía por determinar, aunque todos los indicios apuntan a que superaba con creces la limitación de 30 kilómetros hora que existe en las calles del casco urbano vilanovés.

El impacto contra la zona derecha del capó del Cayenne fue brutal, y la mujer fue arrastrada y lanzada por el aire a más de 50 metros del punto de impacto, falleciendo en el acto sin que los servicios de emergencias desplazados al lugar pudiesen hacer nada.

Lejos de preocuparse por el estado de la mujer, el sobrino del patriarca de los Charlín optó por esfumarse y guarecer el coche en el garaje, situado a menos de 200 metros de donde se registró el atropello mortal.

La investigación descarta la participación de un segundo vehículo en el accidente, como se apuntaba en un primer momento. Silva Charlín es reincidente al haber protagonizado otro accidente con una víctima mortal, siendo condenado por ello.

Dolores Ventoso, la mujer fallecida en el atropello era muy conocida en Vilanova y el golpe de su muerte se ha convertido en un trago difícil de digerir para todo el pueblo. El sepelio tendrá lugar en la jornada de hoy, a las 16:45, en la iglesia parroquial de San Cibrán, desde donde se trasladarán sus restos mortuorios al cementerio parroquial.

Durán: “Hay que tener algo de humanidad”

Visiblemente afectado por lo ocurrido el martes se mostró ayer el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, que, con toda la cautela, al tratarse de una situación judicializada, criticó que “el autor del atropello no hubiese parado tras el golpe, creo que hay que tener algo de humanidad y un accidente lo tiene cualquiera, pero lo que te identifica como persona son los actos que cometes después, y uno no puede irse después de atropellar a otra persona, ahora le toca actuar a la justicia”. Durán recordó la figura de la fallecida, a la que conocía personalmente, a ella y a casi toda su familia, destacando que “era una mujer muy querida y respetada en el pueblo, y su muerte ha dolido mucho, sobre todo en las circunstancias en las que ha ocurrido”. El regidor ensalzó la labor de la Policía Local de Vilanova que “desde el momento en que fueron alertados del accidente hasta la entrega del presunto responsable, han estado al pie del cañón buscándole sin descansar y durante toda la noche; creo que han sido un ejemplo de profesionalidad en este caso”. El regidor no quiso aventurarse sobre la velocidad a la que viajaba el vehículo que atropello a Dolores Ventoso, limitándose a recordar que “era en plena zona urbana y todo apunta a que la excedía ampliamente, porque la arrastró y la lanzó a varias decenas de metros del paso de peatones”.

Un largo historial de conducciones temerarias con otro fallecido a sus espaldas

Sobrino de un “ilustre” del narcotráfico, Diego Silva Charlín ha orientado sus caminos delictivos por otros derroteros. Acostumbrado desde muy joven a disfrutar de los coches más potentes, y por ende, de la velocidad y del riesgo, sin preocuparse lo más mínimo por los conductores y peatones que le rodean. Eso ha provocado que haya sido acusado en varias ocasiones por delitos contra la seguridad del tráfico y de conducir sin puntos en el carné. El pasado martes, ese gusto por la velocidad y el riesgo le costó la vida a una vecina de Vilanova que cruzaba por un paso de peatones, convirtiéndose en la segunda víctima mortal que provoca Silva Charlín. La primera víctima de su lista fue el exconcejal socialista de Vilagarcía Juan Antonio Dios Quintáns. Ocurrió un 7 de junio de 2007 en la avenida de Cambados, cuando arrolló al Peugeot 205 de Quintáns, que estaba realizando un giro indebido, con su BMW a 108 kilómetros por hora. Cuatro años después, sería condenado por el juzgado de lo penal número 2 de Pontevedra a dos años y medio de prisión y a cinco años de retirada del permiso de conducir. La sentencia le consideraba culpable conducción temeraria y de un homicidio imprudente. Además, tuvo que hacer frente a más de 60.000 euros en indemnizaciones a la familia de Dios Quintáns y a los daños provocados en otros vehículos.