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Ni la falta de setas en los montes desluce el Outono Micolóxico

Los aficionados recogen 60 especies en O Salnés | Desaparecieron las lepiotas, los níscalos y los boletus, muy apreciadas

Un momento de la exposición sobre setas en el Auditorio de Vilagarcía. |   // NOÉ PARGA

Un momento de la exposición sobre setas en el Auditorio de Vilagarcía. | // NOÉ PARGA

El Outono Micolóxico mantiene su esencia pese a los contratiempos de la naturaleza y ni siquiera la tremenfa escasez de setas deslució este acto que se celebra en Vilagarcía desde hace 37 años. Más de sesenta especies han conseguido reunir los aficionados para la exposición del Auditorio. Son muy pocos ejemplares pero muy explicativos de la diversidad existente.

Setas comestibles como la lepiota procera, la armillariella mellea, la excelente russula cyanoxantha o los cantarellus pero también venenosas o tóxicas como la scleroderma citrinium o la lactarius vellereus que en otros tiempos abundaban en los montes arousanos, son algunos de los ejemplos reunidos.

En esta edición todo se complicó pues además del cierre perimetral que limitó la búsqueda a los montes que circundan Vilagarcía y Vilanova, los aficionados tuvieron grandes dificultades para encontrar ejemplares.

Al final, explica Carlos Álvarez, presidente de A Cantarela, “conseguimos cubrir cuatro mesas con unas 60 variedades”, destacando un ejemplar de lepiota en el centro de la sala, una de las más reconocibles y elegantes.

Pero el presidente de la asociación micológica lamenta que además de la falta de setas hayan desaparecido especies que antes proliferaban: “No hay ni boletus, ni lepiotas ni níscalos y tampoco fuimos capaces de encontrar la tricholoma, en suma, fue un desastre”.

Carlos Álvarez atribuye la situación a varios motivos pero sobre todo a las noches cálidas y la poca humedad de este año que impidieron el crecimiento de los hongos. “En el año 1983, cuando se creó la asociación, era una gozada ir al monte a por níscalos pues en muy poco tiempo llenabas una cesta”, rememora. Recuerda incluso que cuando iba a A Lanzada “era difícil recorrer el monte sin pisarlas”.

Este año, sin embargo, encontrar ejemplares resultó una verdadera búsqueda del tesoro, aunque al final la exposición que se puede ver en el Auditorio de Vilagarcía durante toda la semana es toda una experiencia en la que han colaborado muchos aficionados a la micología y en la que además se han involucrado cientos de niños de todos los colegios de Vilagarcía de Arousa y profesionales de la fotografía.

El presidente de A Cantarela Carlos Álvarez presume de que los estudiantes han contribuido con 240 láminas y en la sala se exhiben también 31 fotografías sobre setas enviadas a concurso por una docena de fotógrafos de todo el país.

Pero también pueden contemplarse unas espectaculares esculturas de Joaquín Rodríguez en el que las setas más espectaculares son las verdaderas protagonistas de su colección.

Rodríguez, miembro de la asociación,reconoce que lleva todo el año pensando en esta exposición y que durante el confinamiento de la primavera construyó varias de las composiciones micológicas con las que se decora la muestra de este año.

El Outono Micolóxico tuvo que renunciar a una de las partes más importantes del programa, pues debido a la situación sanitaria actual se suspendieron actos como el de la degustación de setas, uno de los que concentraban más público en las últimas ediciones. Cumplió, sin embargo, con su objetivo divulgativo que se redondea este miércoles con una conferencia sobre los exquisitos “cogomelos”.

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