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Faro de Vigo

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Comprar plastilina o saludar a los amigos, disculpas para salir o entrar en O Grove

Algunos se las ingenian como pueden para saltarse el confinamiento, pero la Policía Local está atenta y ya impuso cinco sanciones | El istmo de A Lanzada facilita el control

Uno de los controles de la Policía Local de O Grove en A Lanzada

O Grove está en alerta roja y sometido a un confinamiento perimetral que impide entrar o salir del término municipal, salvo por razones plenamente justificadas. No es el caso, parece, de un hombre que quiso abandonar la localidad para acompañar a su hija a Noalla (Sanxenxo) alegando que en la villa meca era festivo local -el de San Martiño- y que tenía que comprar plastilina para que la joven pudiera llevarla a clase al día siguiente.

Tampoco parece justificada la explicación ofrecida por un vecino de Cambados, ya jubilado, que fue sorprendido en la zona portuaria de O Corgo charlando con los marineros. En su caso quiso defenderse diciendo que es natural de O Grove y que se había desplazado a esta localidad para saludar a sus amigos y familiares.

Mañana y tarde

Estos, junto a los de personas que entran en el municipio para pasear por A Toxa y A Lanzada, e incluso para comprar centollo en la lonja y la pescadería de la cofradía, son solo algunos de los casos con los que se ha encontrado la Policía Local de O Grove en los controles de movilidad que realiza desde que se decretó el confinamiento.

Los agentes, dirigidos por Francisco Candal, promueven estos controles en horario de mañana y tarde, por espacio de alrededor de una hora.

Cierre perimetral

Para los perimetrales lo tienen realmente fácil, ya que pueden aprovechar la ubicación estratégica de la localidad situando sus puntos de inspección en el istmo de A Lanzada. Solo con esa supervisión en el único acceso terrestre a la villa ya tienen bastante camino andado para garantizar el cumplimiento de las normas de prevención frente al coronavirus.

Así, inspeccionando turismos y autobuses, los policías realizaron ya miles de identificaciones, a razón de unas 150 o 200 en cada control llevado a cabo. De las mismas salieron cinco propuestas de sanción por asuntos exclusivamente relacionados con la pandemia, y más concretamente con la realización de desplazamientos injustificados o porque los identificados aportaron datos incorrectos.

Evidentemente, no todos los casos son susceptibles de ser propuestos para sanción por los agentes. El hombre que trataba de salir con su hija a comprar plastilina, por ejemplo, no es uno de los expedientados. En su caso bastó con obligarle a dar vuelta en A Lanzada y regresar a su casa.

Sin embargo, el hombre que estaba en el puerto conversando con los marineros, y que se creía con derecho a ello simplemente por haber nacido en O Grove, sí se enfrenta a una posible multa.

Y no solo eso, sino que cuando fue sorprendido fue amablemente invitado a abandonar la localidad, siendo escoltado por un coche patrulla hasta que salió de ella por el tómbolo de A Lanzada.

PCR y segundas residencias

Sanciones al margen, los agentes también pudieron constatar que va en aumento, y parece que de manera realmente sorprendente, el número de vecinos que entran o salen para realizar pruebas PCR.

Al igual que han comprobado que se incrementó el número de ciudadanos de Madrid y otras zonas de Galicia y España que decidieron ocupar permanentemente las que eran sus segundas residencias en A Toxa o las diferentes urbanizaciones de lugares como Raeiros, Reboredo o Pedras Negras.

Aunque en este caso, como confirma el propio jefe de policía, no son casos nuevos, sino que –como advirtió también hace un par de meses el alcalde grovense–, se trata de personas que “decidieron venir a nuestro municipio para quedarse”, entre ellos algunos que incluso se empadronaron para poder escolarizar a sus hijos.

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