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Faro de Vigo

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El centollo, incapaz de recuperar su precio en las lonjas, donde el buey ha desaparecido

El “rey de los mariscos” sigue “por los suelos”, esta vez con un tope de 15 euros en O Grove, su puerto por excelencia | En esta “rula” solo había ayer un buey de 500 gramos

Descargas de centollo en el puerto de O Grove. | // IÑAKI ABELLA

Venta de buey en la plaza de abastos de Vilagarcía. | // IÑAKI ABELLA

Presentación de las jornadas del centollo del año pasado, en León.

A medida que avanza la semana –y la campaña iniciada el domingo pasado– se confirman las peores expectativas: El precio del centollo está por los suelos, y no parece que vaya a remontar. E incluso hay otra lectura que hacer: El buey de mar parece haber desaparecido.

En cuanto a la primera especie, hay que insistir en que a pesar de su abundancia y calidad, el cierre del canal Horeca provocó una brutal caída de la demanda, de ahí que el otrora bien cotizado crustáceo acabe casi regalado, llevando a algunos pescadores a barajar la opción de “colgar los miños”, es decir, dejar a salir a capturar centollo y dedicarse a otra cosa.

Una vez más hay que poner como ejemplo lo sucedido en la lonja de O Grove, ya que se trata del puerto gallego en el que más ingresos se obtienen por este producto, un año tras otro.

Tras haber permanecido cerrada el miércoles –festividad local de San Martiño– la rula meca volvía a acaparar ayer todas las miradas. Pero el resultado fue casi tan desastroso como en las jornadas precedentes. Es cierto que el precio máximo marcado ayer, de 15,15 euros, supera los paupérrimos 10,50 euros que se pagaron el martes, pero es una cotización que sigue estando muy lejos de los 25 o 30 euros que podían pagarse por el mejor centollo en las primeras subastas de campañas anteriores.

Puede haber quién crea que esos 15,15 euros son una cotización suficientemente alta. Pero sucede que por esa cantidad únicamente se vendieron 234 kilos, ya que los 100 siguientes salieron a 11,65, otros 158 se entregaron por solo 10 euros y nada menos que 1.682 kilos se despacharon al precio establecido como mínimo antes de parar la subasta, 9 euros.

Fueron 2.174 los kilos de centollo que se pusieron a la venta en la lonja meca; síntoma inequívoco de que hay abundancia de crustáceo, lo cual puede hacer que las dificultades para colocarlo en el mercado vayan a más, al menos si la demanda no se recupera de algún modo.

Nada que ver con lo que sucede con el buey de mar. Baste como ejemplo lo ocurrido ayer en la rula grovense, donde solo se subastó un ejemplar. Un individuo de 500 gramos que se vendió por menos de cuatro euros y se suma a los 34 kilos subastados el martes y a los 6,4 kilos del lunes.

Es, sin duda, un pobre balance que solo sirve para confirmar las enormes dificultades que atraviesa esta especie a causa de su lento ciclo reproductivo, de hasta cinco o seis años.

Esta circunstancia hace que la población adulta se vea considerablemente mermada por las campañas de pesca.

Este año, antes de que en verano se decretara la veda, se subastaron en toda Galicia 14 toneladas de buey por importe de 109.000 euros, mientras que en 2019 fueron 23 toneladas y en 2018, 21 toneladas. Muy lejos de las 30 y 32 tonelada de buey de mar que se alcanzaron, respectivamente, en los años 2017 y 2016.

Otro producto escaso es el bogavante, ayer con 12 kilos en la lonja grovense vendidos a un máximo de 30,20 y un mínimo de 28 euros. Comparte protagonismo con la nécora (82 kilos vendidos entre 12 y 35 euros) y el camarón común (124 kilos a un máximo de 59 euros).

Este último producto, por cierto, salió ayer a un máximo de 80,5 en la lonja de A Illa, donde se vendieron 74 kilogramos.

O Centolo Larpeiro anima a comprar crustáceo desde cualquier rincón de España

La Cofradía do Centolo Larpeiro se ha visto obligada a suspender los actos socioculturales correspondientes a su Gran Capítulo, que celebra cada mes de noviembre en O Grove e incluye desde el nombramiento de Damas y Caballeros hasta un desfile cívico, singladuras por la ría y almuerzo de confraternidad. La suspensión de tales actos se debe, como cabe deducir, a las restricciones introducidas a causa de la pandemia, ya que resulta del todo inviable, y desaconsejable, volver a reunir, como hace en cada edición, a unas cuatrocientas personas llegadas desde toda España y Portugal. Pero a pesar de no poder llevar a cabo esa promoción del centollo de O Grove, la entidad que preside Víctor Otero Prol anima a sus cofrades a adquirirlo, estén donde estén.

La marca de calidad

Es una forma de seguir promocionando el producto que se pesca y se subasta en la villa meca, diferenciado con la marca de calidad Centolo do Grove, registrada por la cofradía de pescadores. Como se indicaba ayer, también se suspendieron actividades inicialmente previstas al abrigo de las jornadas anuales de exaltación del centollo que promueve Empresarios Grovenses de Bens e Servicios (Emgrobes); una cita claramente condicionada por el cierre del canal Horeca. Está por ver ahora, ya que son muchas las centolladas pendientes, si este tipo de celebraciones pueden organizarse el mes que viene, dependiendo de si se levanta el confinamiento perimetral y de cómo evolucionen los contagios. Hay restauradores en O Grove que siguen a la espera de acontecimientos y no descartan la posibilidad de que en el puente de la Constitución pueda recuperarse la actividad en sus negocios.

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