Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José María Paz Gago | Vicepresidente de Amigos de Valle

“Valle describe en ‘Luces de Bohemia’ el fin de un régimen político”

“Existen muchos paralelismos con la actualidad, donde estamos en plena decadencia de la Transición”

José María Paz Gago (derecha), firma en el libro de visitas de la casa de O Cuadrante de Vilanova.

Catedrático de Literatura Comparada y de Teoría de la Literatura, José María Paz Gago ha publicado recientemente, a través de la editorial Pigmalión, una edición sobre el centenario de una de las obras culmen del teatro, “Luces de Bohemia,”, de Valle-Inclán. En el estudio profundiza en cómo se gestó esta obra que acabó transformando el teatro español y en la que se asientan las bases del esperpento.

–¿Cómo acogió la sociedad de aquella época la publicación de “Luces de Bohemia”?

–Valle fue el primer escritor mediático de la literatura española por ser muy provocador y tener ese aspecto de bohemio elegante con el que lo identificamos. Cada vez que publicaba algo era noticia de portada en los periódicos de la época y “Luces de Bohemia no fue una excepción. Se publicó por entregas en la revista “España”, de corte republicano y socialista ya que, por aquel entonces, estaba dirigida por Luis Araquistain, de la rama más radical del Partido Socialista. Valle remitió quince escenas, pero acabó siendo censurado, ya que le quitaron tres y solo salieron publicadas doce. Estas tres las incorporaría posteriormente a la obra.

–No era Valle precisamente de los que se dejasen censurar

–Para nada. Sin embargo no protestó porque estaba preparando su viaje a México. Cuando se publicó, el se encontraba en el pazo de A Merced de A Pobra, a donde no llegaba la revista. Tampoco había los elementos de información que había hoy en día y probablemente no vio lo que ocurría con su publicación. No tuvo tiempo a protestar, aunque estoy seguro que aquello no debió gustarle precisamente mucho. Fue después cuando se alejó del grupo de la revista y solo volvió a colaborar cuando pasó a estar dirigida por Manuel Azaña, con un par de artículos breves

–¿Cual fue el motivo de escoger esta revista?

–Valle, más que una posición política, adoptaba posiciones estéticas. Tuvo un comienzo tradicionalista porque era un movimiento que le atraía y en el estreno de “Romance de Lobos” estuvo arropado por varios generales carlistas. Sin embargo, va cambiando y Araquistain consigue convertirlo en un ferviente admirador de la Revolución Soviética para manipularlo. Este tipo de circunstancias son bastante habituales en la vida de Valle, que era muy incoherente. Por ejemplo, cuando estuvo en Roma como director de la Academia de España, escucha un mitin de Mussolini y lo pone por las nubes, lo califica del nuevo emperador y declara su admiración. Llega incluso a realizar unas declaraciones a la prensa española alabándolo y se encontró con bastantes respuestas, entre ellas, la de Federico García Lorca.

–En Luces de Bohemia se asientan las bases del esperpento.

–Aunque quizás no sea la obra en la que la estética del esperpento alcanza su grado máximo, como en otras que vendrán después, sí describe lo que es un esperpento, quiere muñequizar a los personajes, que sean títeres. Es donde expone la visión de los héroes clásicos deformados. Quiere reflejar en su teatro la realidad española deformada en los espejos del callejón del Gato, donde existían unos espejos cóncavos que deformaban la figura de quien pasaba por allí. El esperpento es eso, la realidad deformada.

–Al igual que ahora, “Luces de Bohemia” se escribió en plena pandemia.

–La escribió durante la gripe de 1918. Esa pandemia llegó de forma muy similar a esta, en los inicios de esa primavera, con una primera ola y una segunda, en octubre, mucho más fuerte. El se contagió y está quince días muy mal en A Merced, pero esa gripe mataba a la gente de entre 15 y 45 años. Valle cumplía 53 y estuvo muy mal, pero se salvó. Tenía que incorporarse a su cátedra de Estética en Madrid, pero escribe el director diciendo que prefiere quedarse en A Pobra, porque tuvo la idea de dedicarse a la agricultura y elaborar vino, para eso alquiló A Merced, aunque aquello salió mal. Quedó confinado nueve meses sin salir, pese a ser un hombre muy inquieto, ni para el entierro de algún familiar ni para ocupar su plaza, y eso que siempre armaba todo tipo de broncas para conseguir un cargo, pero después se desentendiese de todo.

–Una de las características del teatro de Valle es su dificultad para escenificar sus obras.

–Es complicado representar una obra de Valle. Como dije antes, hizo un teatro que se adelantó prácticamente un siglo al de su tiempo. En sus obras hay cambios continuos de lugar y numerosas acotaciones, algo que costaba mucho llevar a cabo en aquella época. A día de hoy existen muchas más posibilidades, a lo que se suma el imaginario del espectador, que también tiene que ayudar. De todas formas, la fuerza dramática que desprende en sus obras es impresionante. “Luces de Bohemia es una de las grandes obras del teatro occidental. Una odisea por la noche madrileña con dos personajes, Max Estrella y Don Latino de Hípalis, que desprenden una gran fuerza. Ambos deambulan por la noche madrileña y hacen un repaso de toda la sociedad, desde los bajos fondos a los periódicos o los ministros. Es más, muchas de las descripciones se podrían aplicar a políticos de hoy en día. Los paralelismos son innegables, ya que Valle escribe del fin de un régimen político, el de la Restauración, que se estaba degradando , y ahora, otro régimen político, que fue espléndido, la Transición, se encuentra en decadencia. Hay párrafos en los que se puede ver a políticos como Mariano Rajoy o Pablo Iglesias.

“Su figura debe ser para Vilanova una gran industria cultural”

–Vicepresidente de Amigos de Valle y profundo conocedor de su obra ¿Cómo llega Paz Gago al escritor vilanovés?

–El tiempo es limitado y en mi rama de formación hay que estudiar a autores. Me decidía a empezar por los más importantes, comenzando por Cervantes. Cuando pasé a estudiar el teatro, había que ir al más grande, y ese era Valle. Es un autor inmenso, su teatro emociona en todas partes. Se dice siempre que Shakespeare es el el padre del teatro moderno, Valle lo es del contemporáneo ya que se adelantó a su época a la hora de hacer teatro.

–Reclamar la figura de Valle puede ser un gran atractivo para Vilanova .

–Soy de Celanova, el lugar donde nació Curros Enríquez, y allí han convertido su figura en un icono y en una gran industria cultural, con una fundación muy potente. Entiendo que una figura como la de Valle debe convertirse en una industria cultural de primer nivel, porque hay mimbres para ello. Amigos de Valle cuenta con el respaldo del Concello y tiene mucha gente implicada, por lo que entre nuestros objetivos se encuentra el de dar ese impulso.

–¿La asociación de la que es vicepresidente y que encabeza Alicia Padín es heredera de la que se fundó por aquel entonces?

–La Asociación Amigos de Valle-Inclán a la que pertenezco nació en 1999, pero nos sentimos herederos de aquella. Aquella se fundó al amparo de la revista “España”, con Cipriano Rivas Cherif como máximo exponente, pero con muchos representantes de la cultura, la intelectualidad y los círculos literarios del Madrid de aquel entonces. Rivas Cherif era un director teatral muy amigo de Valle que estaba casado con una hija de Manuel Azaña. Fue el que puso en escena su obra teatral en 1933, con escenografía de Daniel Alfonso Rodríguez Castelao, otro gran amigo de Valle. Dice Xesús Alonso Montero que Valle creó un lenguaje artístico, que no es gallego ni español, sino una fusión de las dos. El habla español pero con léxico y estructuras sintácticas gallegas; tanto su mentalidad, como su lenguaje son gallegos. El propio Castelao dijo una vez en una conferencia en La Habana que él, con sus oídos, escuchaba hablar a Valle en gallego.

Compartir el artículo

stats