Cuando mayor era su rendimiento, y cuando por este y otros motivos, mejor se estaba pagando en los puertos, el mejillón sufre un nuevo revés. Las células tóxicas han provocado ya el cierre de una treintena de polígonos bateeiros, con lo que esto supone de contratiempo ahora que, a pesar de la escasez de producto, se estaba descargando a un ritmo alto para satisfacer la llamada “campaña de Italia”, consistente en el envío de molusco de fresco –el que únicamente pasa por depuradora antes de ser consumido– hacia aquel país y Francia.

Pero no solo se ve entorpecida esta campaña internacional –también lastrada por la pandemia del coronavirus–, sino que se ven igualmente perjudicadas las depuradoras gallegas y de otros puntos de España, al igual que sucede con los cocederos y conserveras que en esta época del año estaban reclamando molusco a buen ritmo para elaborar todo tipo de productos, al abrigo de la que se conoce como “campaña de industria”.

Preparación de mejillón para su envío a una depuradora murciana. M.M.

Lo peor de todo, temen en el sector productor, es que si la situación no cambia, también puede verse perjudicada la campaña de Navidad.

Esto lleva a algunos bateeiros y depuradores a cuestionar la labor del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar), encargado de determinar las aperturas y cierres de polígonos bateeiros, en función del mayor o menor nivel de células tóxicas acumuladas en el agua.

Pero que nadie se llame a engaño. No lo critican porque no respeten su labor, que consideran crucial para garantizar la calidad del producto y la seguridad del consumidor. Los lamentos llegan por lo que consideran excesivos cierres cautelares, ya que “a veces se prohibe extraer molusco de una zona determinada –como se hizo ayer cautelarmente en el polígono Grove C1– porque se sospecha que hay un aumento de células pero no se pueden tomar muestras o hacer analíticas”.

Lo que demandan, quienes así opinan, es “que se incrementen los medios materiales y humanos del Intecmar para que las resoluciones sean aún más rápidas y concretas, evitando cierres cautelares que se producen en demasiadas ocasiones y procediendo a prohibir la extracción únicamente cuando esté plenamente justificado”.

32 polígonos cerrados y 19 abiertos

A la espera de ver qué ocurre en la próximas semanas, lo único cierto es que los niveles de biotoxinas –del género lipofílico– causantes del actual episodio tóxico afectan a todas las rías excepto a la de Ares–Betanzos, donde se encuentran dos de los 19 polígonos disponibles en la comunidad.

Otros catorce están en la de Arousa, donde ayer había diez cerrados, mientras que la de Muros–Noia tenía uno operativo y tres con extracción prohibida por el Intecmar.

Una lista de polígonos cerrados de la que forman parte los ocho existentes en la ría de Pontevedra, así como el de Baiona y 10 de los 12 localizados en la de Vigo.