Las bajas cotizaciones alcanzadas en las lonjas gallegas tanto el primer día de subasta de centollo –el lunes– como ayer –cuando resultaron especialmente preocupantes– se hacen notar también en plazas de abastos y pescaderías.

Hay mercados donde el preciado crustáceo está a precios de saldo, oscilando entre los 15 y los 20 euros el kilo. O lo que es lo mismo, entre 5 y 10 euros más barato que en la jornada inaugural del año pasado.

Es un desplome claramente vinculado con la escasa demanda, sobre todo a causa del cierre y/o las limitaciones introducidas en hoteles, restaurantes y cafeterías. Es decir, lo que se conoce como canal Horeca.

Esa caída de precios, que incluso podría tacharse de histórica, teniendo en cuenta que la campaña no ha hecho más que empezar, no es lo único que quedaba claro ayer al observar los puestos de venta de las pescantinas y la evolución de las subastas en diferentes lonjas. También se hacía evidente que hay abundancia de producto y que goza de una calidad excelente, aunque esto último no parezca suficiente para ayudar a subir las cotizaciones en medio de una crisis sanitaria y económica como la actual.

La pregunta que flota en el ambiente y se hacen tanto los pescadores como los vendedores de las plazas es hasta cuándo podrá aguantar la flota de enmalle con estos precios casi irrisorios que, como ya explicó FARO DE VIGO, no pasaron el lunes de los 18 euros por kilo en la lonja más importante de Galicia para esta especie, la de O Grove.

Y lo peor aún estaba por llegar, ya que ayer se vendieron 1.758 kilogramos en esta misma rula –unos 300 más que el día anterior– y el precio máximo se quedó en 10,70 euros, mientras que el mínimo sigue establecido por la cofradía en los 9 euros, parándose la subasta si no se alcanza tal cantidad.

Esos 8 euros de diferencia, que son alrededor de 19 euros menos si se comparan con el arranque de la campaña del año pasado, constituyen una caída tan sorprendente como brutal. Una pérdida de ingresos y rentabilidad para la flota de enmalle que incluso hace temer que los machos no puedan venderse a más de 9 euros, por lo que a corto plazo podrían introducirse cambios en el sistema de subastas e incluso en la campaña pesquera.

Son cotizaciones tan bajas que preocupan enormemente al sector y pueden mantenerse en el tiempo, al menos hasta que se reabran hoteles y restaurantes.

Es algo que también quedó patente en la lonja de Cambados, que ayer vendió 55 kilos de centollo en sesión matinal, a un precio máximo de 10,80 y un mínimo, de 8 euros el kilo. Ya por la tarde se registraban 951 kilos, con un tope de 12,75.

Se trata, hay que insistir, de precios que no ayudan a los marineros y armadores, aunque también es cierto que lo que resulta malo para ellos no lo es tanto, ni mucho menos, para el consumidor, puesto que la caída de precios en lonja permite llenar la cesta de la compra con un coste muy inferior al habitual.

Baste como botón de muestra lo sucedido ayer en Vilagarcía, donde se celebraba el tradicional mercadillo ambulante y la plaza debería vivir una de sus jornadas más importantes, como cada martes y sábado.

Y hay que decir eso de “debería” porque, en realidad, no era así. El estado de alerta sanitaria en la localidad vilagarciana y su correspondiente confinamiento perimetral impiden la llegada de clientes desde municipios vecinos como Catoira, Caldas, Meis, Ribadumia o tantos otros en los que hay menos contagios por Covid y cuyos ciudadanos suelen desplazarse a Vilagarcía los días de mercado.

Ahora no pueden hacerlo, y esa notable disminución de compradores también ayuda a contener los precios del centollo en los diferentes puestos de la plaza municipal de abastos, donde el más abundante –como casi siempre– es el adquirido en la lonja de O Grove, “ya que tiene más calidad y se vende mejor”, explican algunas placeras.

Es el caso de Eva Torrado, en cuyo puesto se vendía el centollo pequeño de O Grove a 15 euros y el grande, a 18. “Está muy bueno y resulta mucho más barato que en años anteriores”, explicaba esta pescantina.

Algo parecido a lo que opinaba Begoña Fidalgo, al frente de Pescados y Mariscos Daniel, cuyo centollo, también grovense, se comercializaba a 16 euros el kilo. “Está muy lleno y es mucho más barato que el año pasado, por lo que esperamos que aguante así”, declaraba la vendedora.

El crustáceo de O Grove, donde la cofradía incluso consiguió registrar un sello de calidad propio para diferenciarlo del obtenido en los demás puertos gallegos, era también el protagonista en el puesto de Mariscos OCP, que lo vendía a 20 euros.

De Vigo y Ribeira

En cualquier caso, el centollo meco no era el único en plazas como la vilagarciana. Peregrina Abad, de Mariscos Sabarís, suele adquirir producto de A Illa y, ocasionalmente, en la lonja de Vigo, como en esta ocasión. Lo vendía a 20 euros el kilo y aseguraba que el, para muchos, “rey de los mariscos”, está “lleno de carne”.

Lo que quiere decir es que “tiene una calidad enorme” y que “su precio es sorprendentemente bajo, ya que en la lonja de Vigo estaba esta madrugada –la de ayer para el lector– entre 9 y 15 euros”, a lo que hay que sumar las tasas correspondientes antes de despacharlo al público.

Otra lonja con producto llevado al mercado de abastos vilagarciano es la de Ribeira, el puerto en el que Rosi Señoráns compró el centollo que ayer vendía a 20 euros el kilo, frente a los 25 que cobraba por un crustáceo similar cuando abrió la campaña 2019-2020.

Como era de Ribeira, e igualmente a 20 euros, el despachado por Susana García, quien recuerda que el año pasado se vendía en esta plaza “a 30 y 35 euros”.

“Fenomenal de carne”

Y ribeirense era el que se comercializaba, en este caso a 12 y 20 euros, en Pescaderías Paz, cuyo responsable coincide con las dos vendedoras anteriores al apuntar que “está muy bien de precio, muy por debajo del que marcaba el año pasado, y fenomenal de carne, como sucede con la nécora”.

La lonja de Cambados también aporta producto al mercado de Vilagarcía, tal y como sucedía ayer en el puesto de Hermanos Doval, con los machos a 15 euros el kilo y la centolla, a 18, y en el de Pescados Soto, también a 18. “Es un precio tirado; unos 5 euros inferior al del año pasado”, sentenciaban.

Actividad en las lonjas

Las subastas correspondientes a los dos primeros días de la campaña del centollo en las lonjas demuestran que el precio se ha desplomado respecto a años anteriores. En O Grove, la lonja más importante de Galicia para este recurso, superaba los 29 euros cuando se abrió la campaña en noviembre de 2019, y sin embargo este lunes no pasó de los 18 y ayer se quedó por debajo de los 11 euros el kilo

Los mercados de abastos

El precio de venta al público también ha caído, como se aprecia en las plazas. El mejor producto se vendía en los primeros días de la campaña 2019-2020 a unos 30 euros, mientras que ayer se quedaba en torno a los 20 euros por kilogramo.

La plaza de Vilagarcía

Plazas como la de Vilagarcía atraviesan importantes problemas a causa del estado de alarma generado por el Covid. El confinamiento perimetral impide que acudan ciudadanos de localidades próximas, y esto hace que se reduzca la afluencia de clientes. Tanto el sábado como ayer –días de mercado– ni siquiera se hacía preciso controlar el aforo.

El tirón meco

La fama precede al centollo de O Grove. Prueba de ello es que suele ser el más abundante en plazas como la de Vilagarcía.