El deporte y la política de Vilagarcía lamentan profundamente el fallecimiento de Helena Mariño en la noche de ayer jueves. A sus 44 años, la que fuera jugadora del Cortegada, entrenadora y directora técnica del Club Baloncesto Vilagarcía, además de exconcejal del BNG entre 2012 y 2015, perdió la vida debido a una enfermedad incurable detectada hace escasas semanas.

El conocimiento del triste suceso produjo una enorme consternación en todos los ámbitos en los que Helena Mariño tuvo presencia y participación. Las muestras de apoyo a su familia y amigos están siendo constantes en unos momentos tan complicados.

Desde el propio alcalde Alberto Varela, hasta compañeros y amigos de la que fuera una de las integrantes de las mayores gestas del Cortegada. Son muchísimas las personas que están mostrando su cariño a través de mensajes en redes sociales y directamente a su marido Ricardo Núñez y las muchas amistades de la deportista.

Desde el diagnóstico de lo que luego se convirtió en fatal desenlace, fueron muy pocas las personas que supieron de la situación. La discreción de su círculo familiar y de amistades fue absoluta, siempre con la esperanza de que la medicina pudiese acabar con la evolución del tumor. Desgraciadamente, no pudo ser y Helena Mariño perdió la vida dejando tras de sí la imagen de una gran persona, leal y trabajadora hasta el extremo.

Las condolencias a su familia y amigos han llegado a lo largo de todo el día de ayer. Clubes de toda Galicia, así como la Federación Gallega, han querido mostrar su pesar por el óbito de quien actualmente ejercía como entrenadora y coordinadora del Club Baloncesto Vilagarcía. También en el partido que esta tarde medirá al Cortegada con el Rosalía de Santiago se realizará un homenaje a su exjugadora en los prolegómenos del encuentro.

El devastador avance de su enfermedad, detectada hace apenas tres semanas, todavía dificulta aún más la asimilación de lo sucedido y que ha causado una honda consternación en todos cuantos llegaron a conocerla en algún momento.

El cuerpo de Helena Mariño fue incinerado en la noche de ayer en la más estricta intimidad como fue el deseo propio y de su familia. Con todo ello, fueron muchas las muestras de apoyo recibidas en la jornada de ayer en el tanatorio de Rubiáns donde fue velada.