Una vez finalizada la vendimia tardía, y recopilados todos los datos manejados en las 159 bodegas participantes en el proceso iniciado en agosto, con la recogida de las variedades destinadas a la elaboración de los espumosos de calidad, la Denominación de Origen Rías Baixas difunde el balance oficial y definitivo de la pasada recolección.

Fueron casi 34,5 millones de kilos de uva los recogidos en sus cinco subzonas productoras, de nuevo con O Salnés y el albariño como referencias indiscutibles.

Los 34.470.166 kilos de uva obtenidos en las 4.090 hectáreas de superficie productiva inscritas, representan un incremento del 6,38% respecto a la vendimia de 2019, alcanzándose esta vez un rendimiento medio de 8.420 kilos por hectárea.

Como es habitual, las variedades blancas –recogidas tras los espumosos– se llevan la palma, ya que representan el 99,08% de la uva introducida en las bodegas por los 4.687 viticultores amparados por la marca de calidad.

Entre ellas, el albariño –cuyo ciclo vegetativo es más corto y su maduración más temprana–, que supuso más de 33 millones de kilos y que vuelve a ser el buque insignia de Rías Baixas, muy por encima de los 350.000 kilos correspondientes al caíño blanco, los 232.000 obtenidos con la uva loureira y los casi 210.000 kilos de la treixadura.

Menos representativas aún resultan variedades como el godello (69.000 kilos) y el torrontés (5.881 kilogramos).

Las variedades tintas –recogidas a continuación, justo antes de las vendimias tardías–, apenas representaron el 0,92% del total vendimiado en la Denominación de Origen.

En este caso la variedad sousón fue la más abundante (138.000 kilos), seguida de la una mencía (53.000) y el caíño tinto (48.000). Testimonial fue la recolección de especies como la loureira tinta, espadeiro, brancellao, pedral y castañal.

En lo referido a la capacidad productiva de cada subzona, O Salnés confirma su absoluto liderazgo, ya que, con casi 23 millones de kilos de uva vinificada y más de 22 millones producidos, genera el 64% del volumen total de la DO, mientras que Condado do Tea (7,1 millones de kilos vinificados) se queda en un 21% y O Rosal (4,1 millones de kilos) con el 9,3%, limitándose Ribeira do Ulla a 372.532 kilogramos vinificados y Soutomaior, a 58.240.

Protocolos Covid en los viñedos

En el Consello Regulador Rías Baixas destacan que para desarrollar la vendimia y proteger a todos los implicados se desplegaron “estrictos protocolos de prevención”. Y además de las normas generales, como uso obligatorio de mascarilla, higiene de manos y mantenimiento de la distancia de seguridad interpersonal, “se establecieron una serie de especificidades relativas a las auditorías a realizar en las bodegas y viñedos inscritos”.

Una uva óptima

Al analizar lo sucedido en la última vendimia, Rías Baixas destaca que finalmente “los racimos no pesaron todo lo esperado”. Agustín Lago, director técnico del Consello Regulador, apunta que “lo relevante es el óptimo estado de la uva a su entrada en bodega, como también el hecho de que la meteorología acompañó para que se pudiera recoger en el momento idóneo de maduración, así como de forma ordenada y con tranquilidad”.

Buenos mostos

Las expectativas para los vinos resultantes de la última vendimia son buenas. El director técnico del Consello Regulador considera que “los mostos destacan por su intensidad aromática y equilibrio, o sea, su compensada acidez con la graduación”.