El albergue de transeúntes que Cruz Roja regenta en Vilagarcía ha llegado al límite de su capacidad. Debido a las restricciones especiales implantadas por la Xunta en la capital arousana desde finales de septiembre con motivo de la pandemia de coronavirus, la ocupación máxima en este recurso social de la Plaza de la Constitución se sitúa en el 50%, por lo que en lugar de diez plazas, solo hay cinco. Y las cinco están ocupadas.

Al menos durante el lunes, cuando una persona sin hogar que buscaba alojamiento acudió por la tarde al albergue y no pudieron darle una habitación porque ya había cinco huéspedes -el tope legal actualmente-, lo que provocó que ese transeúnte se quedase literalmente en la calle, a la intemperie.

Tanto el Concello como la propia Cruz Roja declinaron ayer pronunciarse con respecto a esta problemática social. Desde la ONG derivan las explicaciones a la administración local y desde Ravella aluden a la reunión que se celebrará hoy con los técnicos del protocolo municipal de seguimiento del Covid, un encuentro en el que, entre otros asuntos, se abordará la falta de plazas en el albergue de transeúntes de Cruz Roja, una entidad con la que el Ayuntamiento está en permanente coordinación, así como con otras ONGs de la ciudad, como por ejemplo Cáritas.

Por tanto es muy problema que hoy el gobierno local tome alguna decisión para intentar solucionar el problema habitacional de estas personas sin recursos.

Según Cáritas Interparroquial de Arousa, que el domingo conmemora el día de las personas sin hogar, en Vilagarcía hay una veintena de personas sin casa: 6 duermen directamente en la calle (principalmente en galerías y soportales), 13 ocupan infraviviendas y dos pernoctan en coches. Cabe recordar que hay personas sin techo en la capital arousana que rechazan acudir al albergue, el cual es más usado por transeúntes, quienes recorren distintos municipios sin permanecer en un sitio fijo.

La estancia máxima en el alojamiento de la Plaza de la Constitución es de una semana, según afirmaron desde Cruz Roja a este periódico a principios de octubre.

El Concello de Vilagarcía, en colaboración con esta entidad social, habilitó en Fexdega un albergue provisional desde el principio del estado de alarma, en marzo, hasta finales de junio, dando así cobijo a personas sin recursos.