Por diferentes razones –una de ellas puede ser la pandemia–, el gobierno socialista de O Grove no ha podido aprobar hasta ayer el presupuesto municipal para el ejercicio en curso. Y eso a pesar de disponer de una mayoría absoluta que le habría permitido hacerlo sin dificultades en cualquier otro momento.

Retrasos al margen, el ejecutivo de José Cacabelos dio el visto bueno en el pleno a un documento que se caracteriza por la subida de impuestos, sobre todo derivados de la aplicación del canon de saneamiento, y el descenso de los gastos e ingresos relacionados con la Festa do Marisco, suspendida a causa de la pandemia.

Pagos de personal

Es, como se esperaba, un presupuesto de 10,4 millones de euros del que pueden destacarse, en los referido a los gastos, los casi 4,6 millones de euros que se abonan al personal.

Es la partida más cuantiosa e incluye los gastos relativos al personal de los diversos servicios, incluidos los órganos de gobierno, pago de Seguridad Social, gratificaciones, ayudas, complementos de productividad y similares.

En este caso el “anexo de personal” contempla el incremento de las retribuciones de los empleados públicos recogidas en el Decreto Ley 2/2020 de 21 de enero, por el que se aprueban las medidas urgentes en materia de retribuciones en el ámbito del sector público.

Al hilo de esto, el alcalde explica que se recoge “el incremento retributivo que supone el acuerdo firmado con los representantes sindicales el pasado 15 de julio, según el cual se sube al nivel 20 el complemento de destino de los miembros d la Policía Local y se abonará una compensación mensual por el cambio de turno”.

Policía Local

En relación con los gastos policiales, puede decirse que los sueldos del Grupo B suman 12.500 euros, mientras que los del Grupo C1 se elevan a 161.000.

A esto hay que añadir casi 28.000 euros para pago de trienios, 108.000 para los citados complementos de destino, 96.000 para pago de complementos específicos, 51.000 para el personal laboral temporal de este departamento, 55.000 euros en concepto de productividad y 165.000 euros de coste en Seguridad Social, entre otros conceptos.

Bienes y servicios

La segunda partida más abultada, en cuanto a gastos, es la de bienes corrientes y servicios, con 4,3 millones de euros, siendo las principales modificaciones “las relativas a los gastos generados por la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales”, según detalla el regidor.

Presenta la incorporación de esa EDAR a la gestión municipal como “la gran novedad del presupuesto”, y no duda en señalar que tener que recepcionar esas instalaciones “trastornó y perjudicó notablemente los recursos locales, ya que genera unos 350.000 euros más de coste, lo que supone que los gastos en saneamiento del Concello pasen de 270.000 a 600.000 euros”.

Por eso Cacabelos insiste en que se vio obligado a introducir cambios y obtener un dinero con el que hacer frente a esa cuantía.

Y no solo alude a esto como un gasto extra, sino que pone en el mismo lado de la balanza el hecho de que el Concello deba enfrentarse a “100.000 euros adicionales requeridos para realizar demoliciones de obras ilegales por orden judicial”.

A mayores, el alcalde destaca el capítulo IV de gastos, reservado a transferencias corrientes, ya que en el mismo –por valor de 673.000 euros– se consignan las cantidades necesarias para las transferencias a asociaciones culturales, deportivas y benéfico-asistenciales, así como las aportaciones a la Mancomunidade do Salnés y el canon a pagar a Portos de Galicia.

La carencia de interventora y la necesidad de adaptar el proyecto a la enfermedad

El gobierno socialista de O Grove justificó ayer el retraso en la aprobación del presupuesto diciendo que estuvo trabajando en el primer borrador para aprobarlo en marzo, “pero la pandemia paralizó los plazos hasta junio”. En este instante “causó baja la anterior interventora municipal y fue preciso esperar para conseguir otra profesional para ese puesto”. En relación con esto, José Cacabelos reiteraba ayer que las administraciones locales tienen importantes problemas “por no contar con suficientes habilitados nacionales para responsabilidades como las de Secretaría, Intervención o Tesorería, lo que supone, en muchos casos, la paralización total y absoluta del funcionamiento de los Concellos”. Fue tras la incorporación de la nueva interventora cuando se reformuló el proyecto presupuestario para “ajustarlo a la nueva realidad causada por la enfermedad”.