Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las bodegas mantienen su apuesta por el enoturismo: “Atrae cada vez a más gente”

Los socios de la Ruta do Viño Rías Baixas celebran las jornadas de puertas abiertas con aforo completo pese a la pandemia | En verano desapareció el visitante extranjero

Las actividades enoturísticas concluyen siempre con una cata de los vinos de cada bodega. |   // I.ABELLA

Las actividades enoturísticas concluyen siempre con una cata de los vinos de cada bodega. | // I.ABELLA

Un momento de la visita de ayer en Granbazán (Vilanova). | // IÑAKI ANBELLA

En plena primera ola de la pandemia, los gurús del enoturismo lo afirmaron con rotundidad: el turismo del vino tiene los mimbres adecuados para sobrevivir a la embestida del coronavirus e incluso para salir reforzado. Los responsables del área de Enoturismo de dos de las bodegas que participan este fin de semana en las novenas Jornadas de puertas abiertas de las rutas del vino confirman esta apreciación. “El enoturismo está en auge y todavía tiene mucho recorrido. Son actividades que la gente demanda cada vez más”, sostiene Karina Vázquez, de Granbazán (Vilanova).

¿Qué mejor plan que visitar un viñedo y el interior de una bodega, y tomar unos vinos en compañía de un catador profesional para un día que invite poco a ir a la playa? Eso han debido pensar el verano pasado docenas de visitantes, puesto que ha sido una buena campaña tanto para Granbazán como para la cooperativa Paco & Lola, situada en Meaño.

“El verano fue bueno, aunque duró poco”, explica Francisco Leal, de Paco & Lola. Así, la habitual campaña estival de hasta tres meses de otros años, se concentró este en apenas cinco semanas. También cambió totalmente el perfil de los visitantes. “Este año apenas hubo turismo internacional. Los británicos y los norteamericanos se perdieron totalmente”, añade Leal. Su ausencia fue cubierta gracias a un fuerte repunte del enoturista español. “Además de Madrid, este verano vino muchísima gente de Cataluña, Aragón y Castilla-León”.

El doble de gasto

La ausencia de extranjeros es normal este año debido al coronavirus. Pero en las bodegas confían en que la situación se vaya normalizando en 2021, y que el turista internacional regrese. Hay que tener en cuenta que se trata muy frecuentemente de personas con un poder adquisitivo elevado, y que pueden llegar a gastar el doble en bodega que un español.

“Hay que pelear porque ese público regrese”, afirma Francisco Leal. Y destaca especialmente el interés del mercado de Estados Unidos, tanto para el enoturismo como para las propias bodegas de Rías Baixas, no en vano el país norteamericano sigue siendo el principal destino exterior del albariño.

Karina Vázquez resalta también que, “los visitantes internacionales son muy importantes” en el devenir del turismo del vino -Granbazán recibe numerosos grupos que viajan en cruceros marítimos y hacen escala en el puerto de Vigo-, si bien ella también está satisfecha porque la actividad es cada vez más atractiva para el público de proximidad.

Otro aspecto que también llama a la esperanza es que el perfil del visitante rejuvenece. La mayoría de los enoturistas no son ya personas jubiladas y con conocimientos enciclopédicos sobre el vino. Tanto Paco & Lola como Granbazán explican que la mayoría de los visitantes de este fin de semana son personas de entre 35 y 45 años, con poca experiencia y conocimientos en el mundo del vino, pero con una enorme curiosidad y ganas de aprender.

Público gallego en Paco & Lola y Granbazán

La Axencia de Turismo de Galicia y las rutas del vino gallegas -entre ellas, la de Rías Baixas- ya lo tenían todo preparado para esta novena edición de las jornadas de puertas abiertas cuando la Xunta de Galicia anunció el endurecimiento de las limitaciones sociales, para controlar la expansión del Sars-Cov-2. Tras horas de reflexión, acordaron suspender los Buses do Viño -a los que ya los tenían reservados, se les devolverá el dinero-, y reducir los grupos máximos de visitantes de diez a cinco personas. Eso ha obligado a las bodegas a desdoblar los grupos que ya tenían hechos para este fin de semana, con lo que en, en la práctica, hicieron el doble de visitas previstas inicialmente. El esquema de la actividad es similar en todas las bodegas. Los guías reciben a los visitantes y hacen una introducción sobre la historia de la casa, la denominación de origen Rías Baixas y el albariño. A continuación, se hace una visita al viñedo y se habla sobre el proceso natural de la vid. En tercer lugar, los visitantes conocen la instalación industrial y los diferentes pasos de la elaboración del vino. Y, finalmente, participan en una cata comentada. En Paco & Lola han tenido durante este fin de semana gente llegada sobre todo de Vigo, Pontevedra y Santiago, mientras que en Granbazán también tuvieron mucha gente de A Coruña. En lo que respecta a los proyectos enoturísticos para los próximos meses, en la cooperativa de Meaño están a la expectactiva de como evolucione la pandemia, mientras que la bodega de Vilanova está aprovechando sus grandes salones para ofrecer un menú degustación a los visitantes. “Cuando las visitas terminan sobre las dos de la tarde, la gente preguntaba donde ir a comer. Pensamos que tal vez quisiesen quedarse aquí, y empezamos a ofrecer un menú degustación”, explica Álvarez.

Compartir el artículo

stats