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El precio del marisco se derrumba tras la apertura de Noia y agravarse la pandemia

Vilanova suspendió tres jornadas de trabajo y O Grove deja de vender la almeja japónica de menor tamaño

Imagen de archivo de una jornada de marisqueo en Cambados.

Imagen de archivo de una jornada de marisqueo en Cambados. // Iñaki Abella

Los mariscadores de la ría de Arousa disfrutaron de un verano excelente en cuanto a precios. El mercado estaba ansioso de sus productos tras las privaciones de un largo confinamiento, y especies como la almeja o el berberecho se vendieron incluso mejor que en años anteriores. Pero la situación en septiembre ha dado un vuelco de 180 grados, al menos en el caso de algunas cofradías. La de Vilanova dejó de ir a mariscar tres días la semana pasada al ver como los precios caían en picado, y las mariscadoras de O Grove llegaron a devolver al mar una partida de almeja japónica para no tener que venderla por debajo de los ocho euros el kilo.

Para la patrona mayor de Vilanova, María José Vales, la razón principal de la caída de precios del marisco ha sido la apertura de las concesiones de Noia, lo que ha propiciado la llegada al mercado de grandes cantidades de almeja y berberecho. Al ver el rumbo que tomaba la situación, las mariscadoras a pie de Vilanova suspendieron tres jornadas de trabajo, entre el lunes y el miércoles pasado. Hoy lunes vuelven al mar, con la esperanza de que se haya restablecido el equilibrio entre la demanda y la oferta, y los precios se recuperen.

"Antes de abrir Noia, estábamos vendiendo el berberecho a un máximo de entre 18 y 20 euros el kilo, y a un precio medio de entre 9 y 10 -explica María José Vales-, pero de repente empezaron a pagárnoslo a unos nueve euros de máximo, y a tres de precio medio". Con la almeja japónica sucedió algo similar, pero de forma menos acusada. De una cotización media de entre 10 y 11 euros en los primeros días de septiembre, se pasó a poco más de siete en la rula vilanovesa.

El de O Grove es otro de los pósitos que han sufrido más de lo deseado la caída de precios. Para el patrón mayor, Antonio Otero, la apertura de las concesiones de Noia influyeron, pero hay más factores que explican la depreciación del recurso, como la mala evolución del coronavirus o la suspensión de la Festa do Marisco.

"Madrid es uno de los principales destinos del marisco gallego, y ya sabemos como está la situación allí", en alusión a la preocupante evolución de la pandemia, con sus efectos directos sobre la hostelería y la restauración. También se nota un bajón en el consumo en O Salnés. "Hasta agosto hubo bastante gente, pero eso desapareció".

Hay un tercer factor que influye en la caída de precios, según Antonio Otero, y es la suspensión de la Festa do Marisco de O Grove, a consecuencia también del Covid-19. "A nosotros nos afecta muchísimo, porque esas semanas eran para nosotros muy buenas, casi tanto como en agosto o Navidad".

Y, finalmente, la apertura de Noia también ha tenido consecuencias sobre la cotización del marisco grovense. Tanto es así que el 15 de septiembre, las mariscadoras devolvieron al mar una partida de almeja japónica, después de ver durante dos días consecutivos como la subasta caía hasta los ocho euros el kilo, precio por debajo del cual las mariscadoras han decidido retirar el marisco antes de malvenderlo. Hacía años que no tenían que pasar por el mal trago de echar al mar el marisco que horas antes habían recogido con tanto trabajo.

"Incluso sabemos de lonjas donde la almeja japónica se está vendiendo a cinco euros el kilo", sostiene Otero. "Desde ese día nos estamos cogiendo japónica de tercera", en alusión a la comercial de talla más pequeña.

Cambados y A Illa

La caída de los precios, sin embargo, no afecta por igual a todas las cofradías arousanas. El patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa, afirma que, "aquí los precios se están manteniendo porque el marisco de las concesiones de a pie es bastante grande", de ahí que guste a los compradores y estén dispuestos a pagar por él.

Ruperto Costa añade otra razón que podría ser determinante a la hora de explicar la actual apatía de una parte de los mercados hacia el marisco gallego. "Hay un factor del que no se suele hablar mucho pero que sería necesario analizar, que es el de la entrada de marisco foráneo en Galicia".

En concreto, Portugal es otro gran productor de bivalvos, y de hecho en las pescaderías gallegas es fácil encontrar almeja de esa procedencia, al ser más barata que la gallega.

Juan José Millán, patrón mayor de A Illa, hace un diagnóstico similar al de Cambados. "Noia está sacando mucho y está afectando algo a la japónica. Pero nosotros estamos más o menos en la tónica de un septiembre normal".

El otoño no es, tradicionalmente, una buena época para las agrupaciones de marisqueo, con la salvedad de fechas concretas, como los puentes del Pilar o de Todos los Santos. Pero a la menor demanda habitual se une este año una enorme incertidumbre.

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