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Adaptada a climas como el de O Salnés

Para la inclusión de la acacia negra en la lista de especies invasoras, los técnicos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) han elaborado una ficha completa en la que se identifica su origen, las zonas en las que más se ha implantado y el peligro que supone para la biodiversidad que la rodea. Según esta ficha, la acacia negra procede el este de Australia y de la isla de Tasmania, donde habita en bosques húmedos. En España fue introducida de manera intencionada de tres formas diferentes: como árbol ornamental, para fijar espacios dunares y para plantarse junto con el eucalipto para mejorar su rendimiento maderero.

En las provincias de A Coruña y Pontevedra se encuentra de manera abundante en altitudes inferiores a los 500 metros y en terrenos de escasa pendiente, siendo capaz de eliminar casi toda la vegetación competidora, creando comunidades florísticamente muy pobres. En el caso de Galicia, está contribuyendo, junto a los eucalíptos a los cambios en el paisaje y a la pérdida de biodiversidad. Aunque en su hábitat natural puede alcanzar los 40 metros, aquí no suele rebasar los 15. Florece de marzo a junio y necesita climas templados, viéndose perjudicada por el frío intenso y su carácter invasor, como el resto de acacias, se acrecienta después de que se registren incendios forestales.

Desde el Ministerio se recomiendan actuaciones mecánicas de control, como la que se utilizó en su día en Hawaii, donde se utilizó con éxito el herbicida triclopir que, aplicado en las dosis correctas, presenta baja toxicidad para la fauna local. Debe aplicarse sobre árboles en crecimiento activo. En lo referente a los métodos de control biológico, la ficha considera eficaces la introducción de agentes que depreden sus semillas para evitar su expansión

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