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Límites sin sorpresas entre los vilagarcianos

Colegios, reuniones familiares o de amigos, terrazas... Cada vecino intenta buscar una explicación al repunte

Al menos durante una semana queda prohibido el consumo en las barras de los bares.

Al menos durante una semana queda prohibido el consumo en las barras de los bares. // Iñaki Abella

Desde ayer en Vilagarcía los locales hosteleros y comercios deben reducir su aforo, así como los entierros y bodas, y se limitan las reuniones a un máximo de diez personas. Son solo algunas de las restricciones implantadas por el Sergas en la capital arousana para frenar el Covid-19, que suma más de medio centenar de casos en el municipio.

Por la mañana, algunos bares ya amanecían con los cambios en marcha, como por ejemplo el Estocolmo, en A Baldosa, donde se retiraron mesas tanto del interior como de la terraza, ampliando la distancia entre las que quedan. Ahora el consumo en barra está totalmente prohibido.

Sin embargo en otros locales hosteleros optaron por mantener el mismo número de mesas, solamente espaciándolas más y por tanto ocupando más superficie de vía pública. En el interior de los locales el aforo se reduce un 50%, mientras que en las terrazas solo un 25% (quedándose en un 75%).

En los comercios, algunos ya establecieron aforos reducidos en meses pasados, como es el caso de la Panadería Lourido, donde solamente permiten la entrada de dos clientes a la vez. "La gente se acostumbró y no hay problema", comenta la propietaria, que opina que los contagios se deben al turismo, tanto de entrada como de salida.

En las tiendas, la actividad ayer era la de una mañana lluviosa habitual. Todavía no había dado tiempo a colocar carteles con los nuevos aforos. "Con mascarilla entra todo el mundo pero a mucha gente tengo que recordarle que se lave las manos con el gel hidroalcohólico. Al principio, cuando abrimos en mayo, había más reparo a tocar la ropa pero ahora ya no, aunque aquí se puede probar y desinfectamos todo, por eso no hay problema", señala Ana Ordóñez, de Cocoe Moda. No cree que las nuevas restricciones vayan a afectar en gran medida a su negocio. "Espero que no se vuelva a restringir la movilidad entre provincias porque tengo clientes de fuera de Pontevedra", confía la autónoma.

Ángel García es el propietario del quiosco de la Plaza de Galicia, conocido como "carrito". Allí pasa muchas horas, por lo que ve a numerosos peatones a lo largo del día. "Que hayan puesto las restricciones no me sorprende. Veo a chavales compartir bebida y llevar la mascarilla bajada. Es un fastidio ponerla, pero es lo que hay, yo aquí la llevo quince horas al día. Y en las terrazas no se vigila todo lo que se debería", comenta el quiosquero.

A los demás viandantes preguntados tampoco les sorprende que Vilagarcía haya entrado en el listado de municipios con restricciones especiales por parte de la Xunta debido a la incidencia de Covid-19. Solamente a una persona le ha chocado. "Yo creo que la gente en Vilagarcía está concienciada y ves a todos los jóvenes con mascarilla. Y en las terrazas se cumple bien. Hubo mucha gente en verano y todo el mundo respetaba, incluso esperando a que el camarero desinfectase la mesa para sentarse. No entiendo cómo ha podido rebrotar aquí así", expresa Judith Escobar, una ciudadana de origen colombiano que lleva cuatro años viviendo en la ciudad.

A Álvaro y a Adrián, dos jóvenes de Catoira que estaban de compras por Vilagarcía, no les cogió por sorpresa la noticia. "Lo que me sorprende es que no fuera antes, porque la verdad es que no se respetan las medidas", admiten.

En esta misma dirección se pronuncia Leticia Ordás, licenciada en Biología y madre de una niña de seis años. "Me sorprende que las restricciones no las hayan puesto antes", comenta.

Esta vilagarciana se confiesa "muy enfadada con el protocolo en los colegios. En clase de mi hija enfermaron seis de dieciséis, es decir, un 33%. No era coronavirus, pero si llega a ser, ¿qué hubiese pasado? Antes si iban 25 niños al aula siguen yendo 25, hay que aumentar las ratios. En las terrazas se reduce el aforo, no te puedes poner en la barra de los bares. ¿Y en los coles qué?", se pregunta.

Leticia tiene claro que tarde o temprano "todos nos vamos a contagiar, pero se trata de no colapsar el sistema sanitario, para eso ha servido el confinamiento".

A Irma Davila, trabajadora del sector de la automoción, tampoco le ha llamado la atención las restricciones implantadas desde ayer en Vilagarcía: "Siempre le echamos la culpa a los demás y deberíamos hacer autocrítica y analizar nuestros comportamientos". Ella tiene claro que el ocio está detrás de los contagios: "Nadie quiere prescindir de ir a la playa, de salir con los amigos, etc. Y en los parques ves a los niños jugar todos juntos".

Por su parte, David Montenegro y Bea Fontenla dejan claro que "la culpa no es solo de los jóvenes". "Ves a gente sin mascarilla, también mayor", coinciden. También aluden a la hostelería: "En algunos bares, no digo en todos, hay diez mesas donde antes cabían cinco...", añaden.

Muy cerca de ellos, caminan por la céntrica calle Rey Daviña Elvira y Marisa, dos amigas jubiladas que cada mañana toman el café juntas. "Pero una en cada punta de la mesa", matizan. Se quejan de los incumplimientos en las terrazas: "Se sigue fumando en ellas como si nada", lamentan.

Álvaro y Adrián - Vecinos de Catoira

"Lo que sorprende es que no ocurriera antes porque no se cumple"

Bea y David - Jóvenes de Vilagarcía

"Era lo esperado, aunque nos culpan a los jóvenes y no es así"

Elvira y Marisa - Amigas jubiladas

"Nosotras tomamos el café cada una en una punta de la mesa"

Ana Ordóñez - Tienda de moda

"A varios clientes tengo que decirles que desinfecten las manos"

Ángel García - Quiosco Plaza Galicia

"Hay chavales que comparten bebida o que van con la mascarilla bajada"

Leticia Ordás - Vecina de Vilagarcía

"Falla el protocolo en los colegios; hay que reducir las ratios"

Judith Escobar - Residente en Vilagarcía

"Yo veo que todo el mundo respeta las normas y está concienciada"

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