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Santos contra la pandemia en Vilanova

La parroquia sacó ayer la imagen de A Pastoriza en procesión antes de recordar la figura del párroco Tucho Sineiro, al que se le dedicó la plaza ante la iglesia

Tucho Sineiro cuenta desde ayer con una plaza en Vilanova.

Tucho Sineiro cuenta desde ayer con una plaza en Vilanova. // Iñaki Abella

La pandemia lo ha trastocado todo, hasta los actos religiosos más importantes de una parroquia como la de Vilanova. Las Festas da Pastoriza, que llenaban de gente las calles del casco urbano para asistir a todos los eventos que se convocaban, en especial, las misas y las verbenas, estuvieron ayer prácticamente vacías. De esos actos tan solo quedó la misa solemne que se celebró en el templo de San Cibrán, y la tradicional procesión, que sí salió a la calle, pero para realizar un recorrido reducido a la mínima expresión.

Aunque durante la pandemia estuvo prohibido por el Arzobispado de Santiago la salida de los santos en este tipo de procesiones, ahora se aplica el protocolo de la Xunta de Galicia, que permite la celebración de las procesiones al aire libre pero guardando la distancia mínima de seguridad y con todos los participantes protegidos con mascarilla.

Así ocurrió en Vilanova, donde otras tradiciones, como la de tocar las imágenes sí continúan prohibidas, tal y como se recoge en las normas sanitarias por causa del coronavirus. "En Vilanova, la procesión de A Pastoriza acostumbra a durar más de una hora, ya que recorre la mayor parte de las calles del casco urbano, algo que, con la situación que vivimos, no era aconsejable y la acortamos, con todo el mundo guardando la distancia de seguridad", explicaba ayer Juan Ventura, el párroco que la ofició.

Estas fiestas de A Pastoriza también eran las primeras que se celebraban sin la presencia de Tucho Sineiro, el párroco de Vilanova durante los últimos 27 años. Su memoria si estuvo presente durante toda la jornada y adquirió un especial protagonismo después de finalizar la procesión, cuando comenzaron una serie de actos de homenaje en la que, desde ayer, es la plaza que lleva su nombre, espacio que se encuentra frente a la entrada principal de una iglesia que tan bien conocía, la de San Cibrán.

Antes de descubrir la placa que se ubica en una esquina de la fachada, el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, integrantes de la parroquia y un gran amigo del sacerdote tomaron la palabra para recordar la figura de un hombre que siempre se mostró colaborador con sus vecinos, demostrándole en ocasiones como la recuperación de la antigua iglesia de A Pastoriza o en su participación en la promoción del Rockin'Vila. A partir de ahí, el protagonismo lo adquirió un hermano del sacerdote, médico de profesión y gaiteiro aficionado, que tocó una pieza en memoria de Tucho Sineiro antes de proceder al descubrimiento de la placa entre los aplausos de las personas que estaban allí presentes.

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