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Producción irregular en las distintas subzonas

En vendimias históricas como la de 2011 cuando se recogieron 42 millones de kilos de uva era normal ver a finales de septiembre parras en las que quedaron colgados los racimos porque ya no cabía más uva en bodega.

Eso no pasará este año, lo que indica a priori que la previsión de 37,5 millones de kilos que maneja el Consello Regulador puede resultar demasiado optimista como confirman en fuentes empresariales y sindicales.

Un año en el que el precio tampoco ha sido excusa en las ansias de llenar bodegas para tener reservas la próxima temporada, dado el buen resultado de la presente. Pero también por el hecho de que la producción ha sido muy irregular. "En algunas fincas la uva está totalmente sana y en otras hubo muchos daños", señala Dopazo del Sindicato Agrario.

Esta incertidumbre sobre el estado fenológico apresuró una vendimia que debería estar comenzando en esta tercera semana de agosto, pero que ya está muy avanzada. "Una vez que empiezas el trabajo de campo ya tiene que continuar pues las cuadrillas están formadas, aunque el pasado fin de semana fue al ralentí porque era necesario una mayor maduración ya que cada día aumenta dos o tres décimas de grado el vino", explica el agricultor meañés.

También influyó la presencia de la avispa velutina. "Respetó mucho la uva albariña pero en otras clases más dulces causó enormes destrozos, aunque este año llegó más tarde", explica Hermo.

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