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Cobas reclama mejoras de seguridad en el puente desde el que se cayó un caminante

La carretera carece incluso de biondas de separación - La maleza ha crecido por la ladera y hace muy peligroso este lugar - El riachuelo apenas lleva agua en la época de verano

Maleza en la ladera del cauce fluvial que también sufrió el accidentado. // Faro

Vecinos de la localidad meañesa de Cobas claman por mejorar la seguridad en el puente de la carretera sobre el regato Fofán, que cruza el centro de la parroquia en el lugar de Aldea de Abaixo, regato que luego acaba en el Fonte Espiña y, a la postre, en el Umia. Se trata de un tramo que ofrece dos puntos delicados. El primero, viene dado por el tramo donde la carretera EP-9302 discurre sin arcén durante 28 metros paralela al regato Fofán, que transcurre en ese punto encajonado, salvando una pared con altura de casi tres metros sobre el vial. El segundo, se ubica unos metros más abajo en la EP-9306, un vial interior en obras desde hace años, que comunica con Padrenda.

El primero de los puntos es un tramo de carretera que carece de arcén, y que cuenta con unos mojones de piedra salteados que limitan el asfalto de la calzada con el precipicio, salvando tres metros de altura con el regato. Precisamente en este punto se produjo un accidente el pasado jueves al filo de las 23 horas cuando un peatón se precipitó accidentalmente, cayendo a un regato que lleva muy poca agua en verano. La caída supuso un golpe con la piedra del fondo, en la que se fracturó un tobillo. El alboroto que se generó hizo que una vecina colindante cursara aviso a los servicio de emergencia. Para ello se hizo precisa la intervención de una unidad de bomberos para sacar al herido del fondo del cauce izándole hasta el nivel de la carretera, donde lo asistió una ambulancia que le trasladó a un centro hospitalario.

"Era un grupo de jóvenes de A Coruña que esa noche disfrutaba de los furanchos de Cobas, -relata un vecino cuya familia alertó a emergencias-, y que al salir de uno de los establecimientos y pasar por ese punto, en un ambiente festivo, uno de ellos se cayó al regato". "Solo las silvas -agrega- que están muy crecidas en el margen de la pared, amortiguó su caída, de lo contrario pudo haber ocurrido una desgracia".

En el margen del vial ocho enrocados, de una altura de medio metro cada uno, que se van intercalando con espacio vacíos, a lo largo de 28 metros de longitud y en ligera curva, espacios que desprotegen a los peatones, dado que no existe arcén alguno y el asfalto acaba precisamente con los enrocados.

"No es la primera vez que se ha caído una persona en este lugar -advierte otro vecinos-, bien por una imprudencia o mismo por escapar de un coche que se orille en exceso, porque no queda un centímetros libre, solo cabe saltar". "Asegurar la carretera en ese punto -añade-,y en otro algo más abajo, es una urgencia desde hace años, y de la que los vecinos llevamos hablando y quejándonos. Un día va producirse una fatalidad, porque si no es por las silvas este chaval se queda en el sitio, abajo todo es piedra y el regato lleva muy poca agua".

El otro punto en cuestión que refiere este vecino se halla unos metros más abajo, en la EP 9306, un vial interior con conecta Aldea de Abaixo con Padrenda. En ese punto el vial transcurre sobre el regato encajonado, sin que en la carrretera exista valla o quitamiedos alguno que alerte el automovilista sobre el riesgo. Una salida de vía en este punto, haría que cayese al cauce.

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