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Faro de Vigo

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Plásticos cero en un lugar paradisíaco

El campo de voluntariado "Salvemos o mar" concluye con la limpieza de 6 playas vilanovesas

Material retirado de una playa de Vilanova por el campo de voluntariado. // FDV

Aunque con menos integrantes de los que se esperaba a causa de la Covid-19, el campo de voluntariado "Salvemos o Mar" cumplió sus expectativas con creces, implicándose en la eliminación de todo tipo de residuos de seis entornos naturales de Vilanova y hasta de Areoso, a donde se desplazaron una de las jornadas en kayak. Desde el inicio del mismo, el objetivo fue apostar por la recogida de residuos así como la recuperación ambiental de la costa, desde la playa de As Sinas hasta el puerto de Vilanova.

Durante todas esas jornadas, las siete participantes y sus monitores se encontraron todo tipo de residuos, desde plásticos duros, los más comunes, hasta una uralita, pasando por caucho, metales oxidados, genéricos y plásticos ligeros.

Entre los residuos más repetidos se encontraban los palillos de batea, un plástico utilizado en el cultivo de mejillón de los que recuperaron más de 420 unidades. Pero también les llamó la atención la gran cantidad de colillas de tabaco encontradas en los arenales, con un total de más de 2.300 unidades. Los neumáticos también fueron una constante, retirando de las playas más de un centenar de ellos, alguno muy degradado. En lo que respecta a metales encontrados en la arena, se retiraron más de 60 kilogramos.

Todo el plástico duro y genérico localizado, así como la mayor parte de los residuos, se trasladaron al punto limpio de Vilagarcía para su tratamiento especializado tras retirarlo de las playas del Centro de Investigacións Mariñas (Cima), dos zonas de As Sinas, Fuciño de Porco y las inmediaciones del paseo de O Terrón. Cerca del 88% de esa basura era separable y puede destinarse a su reciclaje.

Una de las buenas noticias que deja el campamento es la ausencia de microplásticos en la arena de esas playas. Este material es plástico tan degradado que acostumbra a fundirse con la arena y es muy difícil de detectar, por lo que hicieron varios análisis durante el campamento sin encontrar restos. El viaje hasta Areoso si dejó un poso de preocupación, sobre todo en los monitores, ya que habían visitado el islote hace ya una década, cuando apenas recibía visitantes, y lo que se encontraron en el lugar fue una auténtica invasión, con embarcaciones llevando gente de manera constante, además de notar un importante cambio en su superficie.

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