El sector bateeiro está aprovechando al máximo el buen momento que atraviesa el mejillón. Sobre todo porque el episodio tóxico que se detectaba la semana pasada, a consecuencia de los intensos vientos del sur y el afloramiento costero que provocaron, está extendiéndose de un modo mucho más lento de lo que se temía.

Tanto es así que a media tarde de ayer únicamente seguían cerrados una decena de polígonos, dos de ellos en la ría de Ares-Betanzos, cinco en la de Pontevedra y tres en la de Vigo.

Pasadas las ocho de la tarde se comunicaba también desde el Intecmar la prohibición de extracción en otros dos pertenecientes a la ría pontevedresa, el Portonovo A y el Cangas B, así como en los dos primeros de Arousa, los Grove C2 y Grove C4.

Esto es tanto como decir que hay alrededor de cuarenta aún disponibles para la extracción y venta del molusco.