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Las algas, un problema que no es solo de las mariscadoras

En A Illa se retiran de los bancos pero se depositan en la zona alta de las playas, lo que genera malos olores

Algas acumuladas en A Salga tras la limpieza de las mariscadoras. // Noé Parga

Sábado de agosto con un sol de justicia, una jornada veraniega en la que un nutrido grupo de mariscadoras de A Illa se afana en la limpieza de las algas en la zona de A Salga. El objetivo es evitar que ese manto verde que se está formando sobre los bancos marisqueros acabe con el oxígeno de la arena y provoque una enorme mortandad entre la producción marisquera. Hasta ahí puede considerarse un problema exclusivamente de las mariscadoras. Sin embargo, ese problema se amplía cuando se trata de eliminar las algas antes de que comiencen a dejar el tufo de su putrefacción.

La limpieza acometida en A Salga dejó una ingente cantidad de algas que las mujeres depositaron en la zona donde no se encuentra el marisco, un lugar próximo a viviendas que se van a ver afectadas por el hedor que van a generar, algo por lo que algunos vecinos ya trasladaron sus quejas a las propias mujeres. Sin embargo, Maricarmen Dios Castro, responsable de las mariscadoras, no está dispuesta a que "tengamos que ser las mariscadoras las que asumamos el problema desde el inicio hasta el final; aquí las administraciones parece que se ponen de lado y no ofrecen ninguna alternativa mientras las mujeres nos deslomamos en la playa, perdiendo días de trabajo o de descanso para salvar la producción". Dios Castro insiste en la idea de que "las algas no son solo un problema de las mariscadoras, nosotras las sacamos de los bancos marisqueros, pero deben darnos una solución para arrojarlas". En estos momentos, la única alternativa es dejarla sobre la arena de la playa, "donde las depositaría, tarde o temprano, la marea, y aunque somos conscientes del olor que desprenden, más problemático sería dejar que matasen al marisco, porque el olor se triplicaría de forma exponencial".

El Concello de A Illa llegó a colocarles contenedores para que depositasen las algas en su interior. La iniciativa no funcionó porque los colectores estaban demasiado lejos de donde las mujeres recogían el "esterco" por lo que, más que una ayuda, aquella única apuesta municipal fue un rotundo fracaso, ya que las mareas no suelen aguardar a que se llene el contenedor.

Desde aquel entonces, no ha habido ninguna propuesta, ninguna iniciativa que sirva para acabar con el manto verde sin que se traslade el problema a otros vecinos del municipio, algo que en la cofradía echan bastante de menos. De hecho, el pósito invierte una gran cantidad de euros en la limpieza de las playas, unos 4.000 euros tan solo en los tractores que utiliza, a lo que hay que añadir el ingente trabajo que realizan las mariscadoras sin recibir nada a cambio, tan solo por el interés de proteger su sustento. Este año, las algas están afectando a una basta zona de A Illa, sobre todo a los bancos marisqueros que van desde la playa de Espiñeiro hasta Semuiño.

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