El coronavirus avanza en su inexorable viaje por el planeta y en los últimos días ha llegado también a los remotos campamentos de refugiados saharauis del norte de África. Así lo avisan las familias arousanas que acogen a niños de los asentamientos, que están enormemente preocupadas debido a las frágiles condiciones sanitarias existentes en ese territorio.

La vilanovesa Rosana Rey, que es la delegada en O Salnés de la asociación Solidariedade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps), afirma que hasta ahora sí se habían diagnosticado casos de Covid-19 en Tinduf, una ciudad argelina de 50.000 habitantes que es usada habitualmente como punto de partida para las expediciones a los campamentos de refugiados. Sin embargo, la enfermedad todavía no había hecho acto de presencia en las "jaimas" (viviendas) del desierto.

Esta situación ha variado en los últimos días, pues según Rey, "han aparecido casos en varios campamentos". La delegada de Sogaps en Arousa apunta que uno de los afectados por la infección es el de Smara, en el que viven las niñas que ella acogió durante los últimos veranos. Este, el programa "Vacacións en Paz" fue cancelado, precisamente debido a la pandemia de coronavirus. Fue la primera vez en 25 años que las familias gallegas no pudieron recibir en sus casas a los niños saharauis.

"Lo que les digo es que se protejan, que no salgan mucho de la jaima", afirma Rosana Rey, que está en contacto telefónico permanente con la familia de las menores que ella iba a acoger este verano de no ser por la pandemia. "Los saharauis hacen mucha vida social en las jaimas, y también les pedimos que tengan cuidado con eso".

En los campamentos, la atención sanitaria la presta el Frente Polisario, una organización que reclama desde hace décadas la independencia del Sahara de Marruecos. Poseen una cierta infraestructura, pero también dependen en gran medida de la colaboración internacional. Sogaps, por ejemplo, vende mascarillas de diseño propio, y una parte del dinero recaudado se destina a la adquisición de alimentos para los asentamientos.

Las mascarillas pueden comprarse a través del Facebook de Sogaps o hablando con los delegados comarcales de la asociación.

"Casa incompleta"

Rosana Rey afirma que en su casa se echa mucho de menos a las niñas que acogieron durante los últimos veranos. "Es una situación horrible. Ahora ya pasó el día, pero este mes fue muy duro", cuenta la arousana. Entre O Salnés y Pontevedra hay una veintena de familias que participan en el programa "Vacacións en Paz". "Mi casa este verano está incompleta".