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Lecciones de vida a través del remo

José Luis y Alejandro Pérez, padre e hijo, son compañeros en la trainera del CR Vilaxoán

Alejandro, junto a su padre José Luis Patiño, sosteniendo los remos con los que entrenan cada día en Vilaxoán.

Alejandro, junto a su padre José Luis Patiño, sosteniendo los remos con los que entrenan cada día en Vilaxoán. // I. Abella

Dicen que los padres tienen la obligación de enseñarle a sus hijos que la vida no tiene sentido sin esfuerzo a la hora de pelear por tus objetivos. Si a esa lección hereditaria se le une el ejemplo más práctico posible, el mensaje tendrá aún mucho más calado. En el caso del deporte y la motivación para practicarlo, este alcanza cotas aún más destacadas cuanto un padre no solo se convierte en el modelo a seguir, sino también en un ídolo y en un compañero a la hora de sufrir por los mismos objetivos.

En el Club de Remo Vilaxoán se produce uno de esos escasos casos en el mundo del deporte mundial en el que padre e hijo defienden la misma camiseta. Los protagonistas son José Luis Patiño del Río y Alejandro Patiño Río. Entre ambos median 23 años y el primero todavía recuerda que "cuando nació Álex yo estaba remando en Amegrove. Vilaxoán había desaparecido como club y yo quería seguir remando, pero cuando se recuperó la actividad del club no dudé en volver a sumarme para que siempre hubiese remo en Vilaxoán".

El sentimiento de pertenencia al club de su vida, incluso llevó a José Luis Patiño, conocido como "Alika", a no tirar la toalla cuando una fractura de tibia y peroné se cruzó en su camino. "Parecía que iba a ser el punto y final, pero no dejé nada. Estaba con el yeso e iba a entrenar igual porque el remo para mí es algo que forma parte de mi vida y lo necesito", apunta a sus 43 años.

Además de compaginar su ocupación laboral con el cargo que ocupa en la directiva presidida por Rogelio Tarrío, "mi compañero de colegio", José Luis Patiño también sale al mar cada día a entrenar y reconoce que cuando mira a un costado y ve a su hijo sufriendo sobre la trainera igual que él "sientes una satisfacción enorme. Que veas a tu hijo luchar por lo que quiere a base de un sacrificio que tú conoces es algo muy bonito. Y además ves que se acuesta contigo a la hora correcta porque sabe que hay que cuidarse, entrena contigo? eso es enorme. Ves que eres un ejemplo y eso es una responsabilidad muy grande a la vez que un orgullo".

Por su parte, Álex reconoce que en su más tierna infancia fue el fútbol el que le cautivó. "Empecé hasta los 8 años en el remo, pero luego, hasta los 14 me dediqué al fútbol. Pero cuando volví al remo ya sabía lo que quería".

Desde hace cuatro temporadas comparte trainera con su padre y nunca olvidará la primera vez que fueron compañeros en una regata, "mirar a un lado y ver a tu padre remando y sufriendo y sin dejar de animarte es una lección de muchas cosas".

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