Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las empresas de kayaks alertan contra los excesos de confianza en el mar

Firmas como Corticata y Piragüilla plantean que la navegación en piragua es segura siempre y cuando se cumplan las normas básicas | Es imprescindible saber nadar y llevar salvavidas

Una trabajadora de Piragüilla, con algunos de sus kayaks, ayer. // Noé Parga

En poco más de dos semanas, se han producido en Galicia tres incidentes con kayaks, dos de ellos con víctimas mortales. Las empresas que alquilan estas embarcaciones están convencidas de que es una actividad segura, apta incluso para noveles y niños. Eso sí, alertan de que en el mar. "En lo que va de verano hemos tenido que anular salidas por el viento varios días, y hay gente que lo toma a mal y que insiste en salir igual a pesar del riesgo", afirma María López, trabajadora de la veterana empresa isleña Piragüilla.

López también avisa de la proliferación de deportistas que compran su propio material y que van al mar del mismo ni del entorno en el que van a moverse. "Incluso hemos visto a gente con tablas de paddle hinchables. Nosotros no queremos meternos en la vida de nadie, pero ese tipo de tablas son muy sensibles al viento".

Por ello, empresas como Piragüilla o la vilagarciana Corticata ponen en marcha una serie de medidas de seguridad, para que una divertida jornada en piragua no termine con un susto mayúsculo o algo peor. Lo primero es el tipo de embarcación que se alquila a los noveles; se trata de kayaks muy estables en el agua y que se vacían por sí solos en el caso de que vuelquen. "Son los que utilizan el 99 por ciento de nuestros usuarios", prosigue María López.

El primer mandamiento que deben cumplir todas las personas que vayan a navegar es que tienen que saber nadar con cierta fluidez. El segundo, también muy importante, es que deben navegar en todo momento con los chalecos salvavidas puestos, "porque si vuelcas no te da tiempo a ponértelo", añade la trabajadora de Piragüilla.Limitaciones propias

Luis Ángel Gómez, de Corticata también llama la atención sobre la necesidad de conocer las capacidades de cada uno, y de no intentar ir más allá de lo que uno puede dar de sí. A modo de ejemplo, explica que la ruta más demandada por sus clientes cuando navegan solos es la que une Carril y Cortegada, pero matiza que en días con corrientes fuertes en la desembocadura del río Ulla o con viento del Norte, para los noveles puede ser mejor dar una vuelta en paralelo a la costa hasta la playa de A Concha-Compostela.

"Lo que le decimos a la gente es que si salen en el kayak y ven que no son capaces de navegar, que se vengan de vuelta, y les devolvemos el dinero, es mejor eso que que estén en el agua pasándolo mal", considera.

Las empresas también recuerdan que no es lo mismo salir a navegar con el mar como un plato que en una jornada con oleaje, viento o niebla. En este sentido, tanto Piragüilla como Corticata anulan todas las reservas cuando las condiciones meteorológicas son malas -ayer por la tarde, de hecho, cancelaron salidas por el viento-, y reciben en más de una ocasión el reproche de sus clientes. "Si hay que anular, se anula, porque lo principal es la seguridad", afirma Gómez. Y es que en el mar las condiciones meteorológicas y de oleaje pueden cambiar con cierta rapidez, de ahí que en caso de duda sea preferible optar por la prudencia.

Para el trabajador de Corticata se trata al final de aplicar, "el sentido común", mientras María López advierte de otras prácticas que puedan resultar arriesgadas, como la de subir tres personas adultas en una piragua doble.

No obstante, lo que plantean ambos es que si las cosas se hacen bien -tanto las empresas que alquilan el material como los usuarios-, la navegación en kayak es una actividad segura y muy divertida, apta incluso para familias con niños. Se trata, además, de un entretenimiento muy demandado este verano, probablemente debido al Covid-19. "Este año estamos alquilando más material para travesías independientes", concluyen en Corticata.

Compartir el artículo

stats