Se dejan ver paseando tranquilamente por el muelle de O Grove, se adentran en el centro urbano de A Illa, devoran lampreas -cómodamente subidas a las embarcaciones amarradas en Pontecesures- o se pasean por la autovía Marín-Pontevedra y el Paseo do Pontiñas, en Lalín.

Son solo algunos ejemplos de la creciente actividad de las nutrias, sin duda animadas por la reducción de la navegación marítima y el confinamiento de la población a causa del coronavirus.

Desde hace semanas es evidente que la naturaleza se abre camino y que son muchas las especies animales, tanto terrestres como acuáticas, que se acercan a núcleos de población o espacios habitualmente tomados por el hombre casi exclusivamente.

Es el caso de estos mamíferos marinos, desde hace años protagonistas en Arousa de un estudio de investigación científica desarrollado por el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), con sede en O Grove.

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Hace días este centro, dirigido por el doctor Bruno Díaz López, detallaba en FARO la realización de un proyecto mediante el que evaluar el comportamiento de arroaces y marsopas en la ría, ahora que la presión ejercida por el ser humano es menor.

A ese trabajo se suma el relacionado con las nutrias, cada día que pasa menos asustadizas y más confiadas en sus incursiones en el medio terrestre más poblado.

El martes, sin ir más lejos, desde el BDRI daban cuenta de la localización de cuatro "disfrutando de las aguas de O Grove".

Se trata de "una familia de nutrias que estudiamos desde hace tres años, a la que pertenecen 'Meco' y 'Meca', nacidas el verano pasado y que siguen al lado de su madre, siendo ya tan grandes como ella", explica Díaz.

Y detalla que a esa familia "se ha unido estos días un macho adulto de la zona, ya que las nutrias se encuentran en pleno periodo de apareamiento".

Polizones en la villa pontecesureña

El mismo día que el BDRI avistaba esas nutrias, los pescadores de lamprea que habitualmente operan en el río Ulla, a la altura de Pontecesures, confirmaban que cada vez son más las que se alimentan de este pez cartilaginoso.

"Se suben a nuestras lanchas para saborear las lampreas tranquilamente, y cada vez están más confiadas, sin importarles que las observemos desde bien cerca mientras se zampan la cabeza y la cola de los peces", explican los pescadores.

Evidentemente, la presencia de esas confiadas nutrias tanto en Pontecesures como en O Grove y otros muchos lugares de Galicia, demuestra que la menor presión humana favorece su movimiento y propicia un cambio de hábitos.

Pero también deja patente que la calidad de las aguas en las que estos mamíferos marinos nadan, cazan y se reproducen es óptima.