Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las bodegas encuentran en Asia un mínimo bálsamo al bloqueo del mercado mundial

Las empresas más dependientes de la restauración española tienen problemas para vender su producción -La crisis podría afectar a los viticultores si llega hasta la vendimia

Un viticultor aplica un tratamiento fitosanitario. // Noé Parga

Un viticultor aplica un tratamiento fitosanitario. // Noé Parga

Las bodegas de Rías Baixas lo están pasando mal. Con sus dos grandes mercados internacionales bloqueados por el coronavirus, como son Estados Unidos y Gran Bretaña, y con la hostelería cerrada a cal y canto en España, las ventas se han desplomado de tal modo que se temen lo peor si no les da tiempo a dar salida a su producción antes de que empiece la próxima vendimia. "Lo único que nos va salvando es la exportación a China, Hong Kong y Corea", afirma Guillermo Hermo, administrador de Pazo de Rubiáns, que se alzó con la medalla de oro de la Festa do Albariño de Cambados en 2018.

Según Guillermo Hermo, también están comprando algo de vino los países nórdicos. Las bodegas que venden para los supermercados y grandes áreas también pueden considerarse afortunadas, porque sigue existiendo consumo. "Las demás lo estamos pasando muy mal", subraya Hermo, en un momento en el que la práctica totalidad de los mercados están temporalmente muertos.

María Falcón, gerente de Don Olegario, llama la atención sobre el peligro de que el atasco se prolongue, "porque si este es un año de uva abundante, a ver donde la meteremos". Recuerda, además, que las bodegas son un sector muy sensible de la economía, puesto que no les queda más remedio que seguir trabajando para atender el viñedo y el mantenimiento de las instalaciones, por lo que no pueden acogerse a los expedientes de regulación de empleo (ERTE). "No tenemos ingresos, pero seguimos con los gastos".

Falcón opina que uno de los caminos a explorar es el de crear tiendas on-line, que simplifiquen la experiencia de adquirir vino a través de internet. Don Olegario ya vendió algo a través de sus redes sociales, pero por ese mecanismo el proceso es algo engorroso, por lo que cree que el camino es abrir una tienda en internet. "A día de hoy, pocas las bodegas la tienen", asume.

En Don Olegario, "tuvimos la suerte de que nos dio tiempo a sacar en marzo un envío a Estados Unidos que teníamos para abril", pero que aún así están preocupados, "porque aún nos queda la mitad por vender, y en agosto debería quedarnos ya muy poco, para Navidad". Guillermo Hermo alerta: "Sin turismo nacional, sin la hostelería en el Mediterráneo durante todo el verano, las bodegas lo vamos a pasar muy mal".

Compartir el artículo

stats