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Cuando las ventanas se abren al cine

Gracias a la iniciativa del vilagarciano Xoán Mariño, vecinos de la calle Rey Daviña disfrutan todos los días de una proyección con la fachada de un edificio como pantalla

La programación diaria en este cine de calle se puede conocer en web cinenarua.com. // I. Abella

La programación diaria en este cine de calle se puede conocer en web cinenarua.com. // I. Abella

El consumo de series y películas se ha vuelto un hábito en este confinamiento para el común de los mortales. Y es que el entretenimiento es esa medicina necesaria para sobrellevar las incomodidades de una situación social que precisamente reduce a lo virtual la socialización.

Con el ánimo de aliviar esa carga, en Vilagarcía ha surgido una iniciativa plena de originalidad. Xoan Mariño ha sido su artífice y para ello se ha valido de algunas de las herramientas con las que desarrolla su trabajo como gestor y creador de eventos culturales al frente de su empresa Mr. Misto.

Un buen proyector es la pieza principal para disparar felicidad durante al menos la media hora que está durando cada uno de esos momentos del día. La fachada del edificio de enfrente a su domicilio sirve además de pantalla para la emisión de diferentes piezas en las que la audiencia se limita a aquellos afortunados vecinos que disponen de una buena perspectiva.

Todos los días, a las 21.00 horas, el particular Cinema Paradiso de Rey Daviña alza su telón. Piezas de cine clásico o de animación comparten cartelera habitual con algún cortometraje. "Se trata de dar un toque diferente a la situación con los medios de los que puedo disponer", apunta el proyeccionista.

Sabedor de que siempre puede haber una opinión discordante a la iniciativa, Mariño busca siempre el equilibrio sonoro para no herir sensibilidades, "nadie se queja por el momento, pero aún así prefiero poner escenas musicadas o incluso de cine mudo para que sea muy tolerable". Donde sí que ha tenido alguna discrepancia es precisamente con los vecinos del edificio sobre el que lanza la imagen, "su única molestia es que no lo pueden ver (risas), pero es que además colaboran bajando persianas para que la imagen sea lo más perceptible posible para los de enfrente".

En primera instancia, y con el ánimo de poder dar entretenimiento a un mayor número de vecinos, la Praza da Constitución iba a ser su particular anfiteatro. Las ventanas y las terrazas sustituirían a las butacas o a los coches de un auto-cine, pero técnicamente fue imposible. "Había mucha luz y una farola que hacía más difícil aún que se pudiese ver con nitidez".

Como profesional de la cultura y el entretenimiento, el propio Xoán Mariño ha accedido a la colaboración de algunos artistas como el dibujante Leandro Lamas quien ha cedido parte de sus creaciones para que puedan ser proyectadas sobre el cine de ventana tan originalmente creado en Vilagarcía.

Incluso a través de las redes sociales de Mr. Misto se pueden aportar ideas o solicitar consejos para que esta idea se traslade también a otras calles y plazas para darle vida de una manera diferente, pero ahora incluso necesaria.

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