Los hoteles, campings, pensiones y demás hospedajes de la comarca llevan días cerrados, salvo muy contadas excepciones. Por eso comprenden la decisión adoptada por el Gobierno de España, que mediante una orden ministerial dictada por Sanidad ordena el cierre de este tipo de negocios antes del fin de semana que viene.

"Es una decisión lógica, aunque llega claramente tarde, porque ya no se estaba trabajando y el que tuviera abierto hasta ahora se arriesgaba a meterse en un buen lío en caso de que sus clientes contrajeran la enfermedad", indican en el sector.

Así se pronuncian los empresarios consultados ayer, tanto en O Grove como en Cambados y Vilagarcía, quienes, además, indican que con las puertas cerradas aprovechan ahora para realizar labores de mantenimiento, acometen pequeñas reformas o, simplemente, esperan a que "amaine el temporal".

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Beatriz Castro es una muy buena conocedora del sector turístico en Galicia, y por tanto es una voz más que autorizada para analizar la situación del mismo en estos momentos tan complicados. La que fuera presidenta de la Asociación de Hostelería de O Grove es, también, gerente de Hotel & Apartamentos Cons da Garda, en la parroquia meca de San Vicente. Hace días, incluso antes de que todo saltara por los aires con la declaración de la situación de emergencia y alarma sanitaria, ya pronosticaba que la Semana Santa está perdida para la hostelería.

Ahora abunda en ello, a raíz de la orden ministerial que cierra los hoteles, para decir que "si aplicamos el sentido común y yendo en contra de nuestro propio interés, esta medida ya tenía que haberse ejecutado antes, ordenando el cierre junto para los demás establecimientos de hostelería, como restaurantes, bares y cafeterías".

Resignación

ResignaciónY tenía que haber sido así "porque de haberse producido algún contagio dentro de un hotel el virus se propagaría como la pólvora, especialmente en las zonas comunes a todos los clientes".

Así pues, "tenemos que aceptar el cierre con total resignación, tanto hoteles como apartahoteles, apartamentos turísticos, campings y demás negocios deben poder seguir trabajando a puerta cerrada para atender la gran cantidad de llamadas y aluvión de correos electrónicos que estamos recibiendo de clientes que quieren hacer cancelaciones, en mayor medida, o modificaciones de reservas".

Una ruina para muchos

Una ruina para muchosDicho esto, Castro se hace eco del pesar y la decepción que impera en todo el sector, sabedora de que 2020 iba a ser un año bueno porque las expectativas eran excelentes.

"Pero se ha ido todo al garete a causa de esta pandemia, y solo nos queda rezar para que esto se acabe cuanto antes, porque si se alarga hasta el verano, las pérdidas serán incalculables", sentencia.

Paralizada la contratación de trabajadores

Otra cosa es lo que sucede con las plantillas de personal. En los hoteles explican que el proceso de selección para Semana Santa y el verano se ha visto paralizado.

Sea como fuere, "cualquier medida económica que se tome será totalmente insuficiente para resarcirnos de esta situación, ya que supone la ruina para muchos negocios".