DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

En A Illa hay un entierro al que se va a reír

Santiago Abascal, líder de Vox, fue el personaje de un Liborio que acabó en llamas para diversión general

Los más pequeños también se vistieron para la ocasión. // I. Abella

Los más pequeños también se vistieron para la ocasión. // I. Abella

En A Illa tocó llorar, pero de la risa en la tarde de ayer. El motivo de tanto llanto y tanta carcajada no fue otro que la quema de O Liborio, una costumbre que cada Miércoles de Ceniza se lleva a cabo desde hace más de 30 años en el municipio. Allí todo el mundo sabe que habrá una incineración muy peculiar, pero nadie sabe quien será el desafortunado hasta el mismo día de autos.

La política volvió a ser terreno abonado para la crítica satírica. Santiago Abascal, líder de Vox, fue el elegido para encarnar al protagonista de un figurado homenaje en el que no faltaron plañideras, música ni disfraces. Las carcajadas no pasaban desapercibidas ni por el riguroso luto, grandes pamelas y llamativas pelucas que acompañaron al muñeco en sus últimas voluntades.

La zona de O Naval fue el lugar en el que se desenmascaró a un Abascal que era más reconocible por la banderita que ondeaba de su partido que por el mismo aspecto. Porque entre el líder de la ultraderecha nacional y cualquier otro personaje moreno y con barba, la diferencia radicaba únicamente en las siglas. Todo ello sin ir en menoscabo de la voluntad de los que lo compusieron en material inflamable, que a buen seguro fueron los primeros en reírse de su creación.

El protocolario paseo por el corazón urbano de A Illa no pasó inadvertido para nadie. El "pesar" por el adiós al personaje se sobrellevó con una charanga, música en una particular discoteca móvil y con las gaitas e instrumentos varios que hicieron sonar miembros de la asociación Dorna. También se cantó en un evento que pasa de generación en generación y en el que los más pequeños también se implican con plena intensidad.

La vuelta al lugar desde donde se partió se convirtió en el inicio del fuego de despedida al Liborio 2020. Allí se arremolinaron decenas de vecinos dispuestos a darle su último adiós con la vista ya puesta en la próxima cita de un carnaval que en A Illa se vive de una manera tan activa como particular. Y es que el desfile de carrozas del sábado apunta a emociones fuertes. Ni siquiera la amenaza del mal tiempo ha atenuado las ansias de los isleños por disfrutar de uno de sus días más grandes.

Ahora, con el Liborio ya velado, toca mirar a un fin de semana muy intenso mientras se abre el proceso de candidaturas para el próximo candidato a la llama eterna.

Compartir el artículo

stats