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Desde el armario a la sostenibilidad

AC Cutom nace para dar una vida más a la ropa vieja y minimizar los residuos textiles

Vanesa Míguez es la responsable de una iniciativa que solo tiene un mes de vida. // Noé Parga

Vanesa Míguez es la responsable de una iniciativa que solo tiene un mes de vida. // Noé Parga

El simple hecho de saber que la industria textil es la más contaminante que existe, solo superada por la del petróleo, ya es motivo suficiente para la reflexión. Algunos estudios coinciden a la hora de señalar que solo en Europa se desechan seis millones de toneladas de productos textiles al año y solo un 25% son reutilizados.

Existen cuestiones de peso como la emisión de tóxicos, la sobreexplotación química del suelo para la obtención de fibras naturales o el conocer que alrededor del 75% de la ropa que se compra acaba en un vertedero. Aspectos que subyacen a la tendencia consumista de la que pocos se libran.

Con el ánimo de hacer ver que se puede estar a la última en cuestión de elegancia y moda utilizando aquello que está prácticamente olvidado en el fondo de un armario ha nacido AC Cutom, ubicada en Ribadumia y que busca una concienciación medioambiental a través del uso de la ropa.

En esta iniciativa se aplica claramente una de las bases del conocido principio ecológico de las 3R: Reducir la cantidad de ropa nueva que adquirimos; reutilizar prendas dándoles un nuevo uso o valor; reciclar usando los contenedores específicos para ropa usada, gestionados por empresas u ONG reconocidas, o depositar esta ropa en puntos limpios.

"Es un proyecto que le da la vuelta a la costura tradicional. Queremos dar un paso hacia la sostenibilidad y demostrar que aquellas prendas que no ponemos, pero a las que tenemos un especial aprecio, pueden arreglarse y seguir siendo útiles".

Al beneficio medioambiental se le suma el ahorro. Vanesa Míguez añade que "un vestido puede pasar a ser una falda, pero su esencia se mantiene y eso es lo que gusta a cada persona. Se trata de reinventar cada prenda customizando la ropa y aprovechándola. Se puede optimizar el rendimiento de cada prenda y reducir así todos los residuos que afectan al planeta".

La aceptación de AC Cutom en su primer mes de vida ha sido más que satisfactoria, "hemos tenido mucha aceptación. Trabajamos con muchas prendas diferentes y hasta con ropa de hogar. Queremos hacer entender que una prenda porque se estropee tenemos que tirarla y convertirla en un residuo más".

De esta manera Ribadumia se ha convertido en un punto de resistencia activa contra el conocido como fast fashion, o lo que es lo mismo, un consumo indiscriminado de ropa impulsado por el modelo de la velocidad impuesto por las grandes cadenas textiles. Un sector que es responsable del 20% de los tóxicos que llegan a los océanos.

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