A pesar de la polémica suscitada en meses pasados y la consiguiente desaparición del Grupo de Emergencias Supramunicipal (GES) de Valga, el servicio de emergencias sigue estando cubierto en la localidad, aunque sea bajo mínimos. Es así gracias a la agrupación de voluntarios de Protección Civil, que en los últimos días tuvo que intervenir como consecuencia de diferentes accidentes de circulación y que durante la tarde de ayer protagonizó otro importante rescate, esta vez con dos crías de oveja como protagonistas.

Los animales se habían caído al río Louro, el mismo en el que ya se efectuaron otros rescates con anterioridad, el más sonado cuando hace cuatro años un vecino cayó con su tractor a ese cauce fluvial. Aquel vecino de la localidad, cabe recordar, fallecía tres años después en un acciente similar.

Esta vez la situación no era, ni mucho menos, tan dramática, ya que no estaban en juego vidas humanas. Aún así, uno de los integrantes de la agrupación no dudó en introducirse en ese río, a la altura del lugar de Barro, en la parroquia de Cordeiro, para rescatar a las dos crías de oveja en apuros.

Explica el propio voluntario que, en el momento de ser descubiertos dentro del agua, los corderos habían sido separados por la intensa corriente y estaban a merced de su suerte, ya visiblemente agotados después de pelear sin éxito para salir del cauce fluvial.

El rebaño estaba nervioso

Fue la dueña del rebaño la que, al ver que las ovejas estaban "muy nerviosas y asustadas", se percató de que del mismo faltaban las dos crías, por lo que dio inmediatamente la voz de alarma.

En ese instante se movilizó el integrante de Protección Civil, quien comprobó que los corderos estaban dentro del río, atrapados entre la vegetación de ribera, y no dudó en introducirse en el cauce fluvial para ponerlos a salvo.

El rescate tuvo final feliz, pues los corderos regresaron al lado de su madre para recuperarse del todo y la propietaria del rebaño pudo respirar tranquila.