Carlos Figueira está convencido de que las bandas gallegas actuales no tienen nada que ver con las de los años 80 o 90. "Hoy hay un nivel bandístico muy alto". Opina lo mismo Víctor Fernández. "Las bandas de hoy son mucho más maduras, y han cambiado el concepto".

El grupo ya no se prepara a conciencia solo para el día del patrono o para conseguir unas cuantas fechas durante el verano. A las bandas les interesa más la cantera, de ahí que mimen la formación de los chavales y se abran a numerosos géneros musicales. También colaboran con grupos de teatro y artistas de otras disciplinas. Las más ambiciosas prueban suerte en concursos, incluso internacionales. "Hay más nivel musical en todos los niños", asevera Fernández. "Cuando yo estudié éramos pocos los que nos fuimos al Conservatorio, pero ahora bastante más de la mitad de la banda de la Agrupación está o ha estado en el Conservatorio".

Para el ya exdirector de la formación de Ribadumia, la calidad ha aumentado tanto en Galicia que, "a nivel musical no estamos lejos de las bandas de Valencia. La prueba la tenemos en las bandas de aquí que ganan en certámenes nacionales e internacionales".

Eso sí, el cambadés admite que otra cosa muy distinta es comparar la fortaleza económica o el arraigo social de las bandas gallegas con las levantinas. "Una de las bandas de Valencia con las que hicimos un intercambio tenía un teatro en propiedad -relata-. Y en los partidos de fútbol del Valencia siempre toca una banda de música diferente en los partidos".