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Peregrinos del mundo en el "Chiringuito de Concha"

"Hasta la cantante Rosana quiso hacerse una foto conmigo"

Libro de dedicatorias que firman los peregrinos en Ribadumia. // Iñaki Abella

Libro de dedicatorias que firman los peregrinos en Ribadumia. // Iñaki Abella

Las anécdotas de Concha son interminables aunque hace menos de un año que abrió su célebre "chiringuito" para peregrinos a orillas del molino en el que da comienzo la conocida como Ruta da Pedra e da Auga.

Concha fue capataz de medio ambiente durante veinte años pero un día decidió dar un giro de 180 grados a su vida laboral como jefe de una brigada forestal, para ayudar a los miles de peregrinos de todo el mundo que eligen O Salnés antes de abrazar al Apóstol.

En pleno valle, su chiringuito llama la atención por su carácter cosmopolita, un auténtico lugar de relax después de horas de caminata, casi siempre desde Oporto.

"Aquí vienen personas de todo el mundo, de todos los continentes, la mayor parte por motivos de fe", responde con un humor que ha cautivado a todos los que se acercan a su pequeño negocio.

"Es un placer terminar este precioso tramo en el chiringo de Concha", redacta una de las peregrinas venezolanas en el especial y emotivo libro manuscrito de dedicatorias que dejan todos los que tienen el acierto de tomarse un buen desayuno antes de emprender la última etapa hasta Santiago.

De allí nadie marcha sin dejar su huella. El pequeño porche de su bar aparece decorado con banderas de todo el mundo. "Si no las traen en la mochila me las envían por correo y yo la cuelgo en el porche, incluso tengo las dos enseñas de Venezuela con seis y siete estrellas, que distingue la oficial de la otra". Pero también ondean las de Portugal, del Congo, de Sudáfrica, Colombia y como no de Portugal y de Italia, de dondellegan sus principales clientes. "Aquí ha venido desde Rajoy, que frecuenta la Ruta da Pedra e da Auga, a ministros italianos, pero también artistas o cantantes como Rosana que quiso hacerse una foto conmigo para llevársela como recuerdo y eso que yo no sabía ni quien era", explica con una dosis de satisfacción y modestia.

Pero también experimentó momentos duros. "Vienen muchas personas enfermas, con cáncer, incluso un italiano llegó en una camilla con varios amigos porque solo podía mover el cuello. Son momentos que no se olvidan, en los que se ve que hacen el Camino porque tienen fe". Concha plastificó la foto de ese grupo para hacer todavía más indeleble el recuerdo.

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