Solo el llanto desconsolado de los familiares rompió el respetuoso y sepulcral silencio que el pueblo de Cambados rindió en un abarrotado Salón Peña con ocasión del funeral por el eterno descanso de Guillermo Casáis, Manuel Serén, Bernardino Padín y Teófilo Rodríguez fallecidos el 19 de diciembre del pasado año al hundirse el cerquero "Sin Querer 2" a solo unas millas de la costa de Fisterra cuando regresaban de faenar en aguas del Cantábrico.

Ese ambiente demostró el inconmensurable abrazo con el que los vecinos han querido arropar a las familias en una fecha tan señalada, marcada a fuego cada mes que transcurre desde la tragedia. Así lo recordó el párroco de Santa Mariña Dozo, José Aldao, quien aludió a lo difícil que fue sobrellevar tan dura ausencia. "Cada día 19 estuvimos con ellos de muchas maneras y cada 21 les hemos recordado en la Eucaristía", expresó en forma de consuelo.

Antes el obispo auxiliar de Santiago, Jesús Fernández, que presidió la ceremonia animó a las cuatro familias que ayer se vieron arropadas "por cientos de personas que se unen a vuestra pena" y que "os ayudarán a cerrar vuestro corazón herido", dijo en tono de resignación.

Los asistentes así se lo quisieron demostrar, uno por uno, a cada una de las familias al término de la misa funeral, en el que más de uno acarició los retratos de los marineros del Sin Querer, adornados por bellos centros de rosas blancas.

Allí, además de los allegados, pudo verse a alguno de sus compañeros supervivientes, a muchos miembros de la Cofradía San Antonio, a ediles del Ayuntamiento de Cambados, a muchos amigos y otros que han sentido como suya la terrible tragedia que volvió a provocar el mar hace solo un año.

Y por ello no faltó ayer la invocación a la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen, a quien dedicaron una especial Salve Marinera que atronó entre las paredes del Salón Peña como homenaje unánime a los tres fallecidos y a Guillermo Casáis, cuyo cuerpo nunca devolvió el mar.

El obispo auxiliar de Santiago trató de consolar a todos desde el púlpito cuando les pidió que renazca "en todos vosotros la confianza y esperanza" en la Sagrada Familia, a la que se dedicó la homilía pues la Virgen María también"sufrió al contemplar la muerte de su hijo en la Cruz".

Y subrayó el obispo Fernández que "Dios no os ha dejado solos" como se pudo comprobar en la masiva presencia de vecinos en el funeral por sus almas, tanto que numerosas personas tuvieron que asistir a la misa desde el exterior del Salón Peña, pese a que a esas horas arreciaba el temporal de viento.

El párroco José Aldao puso el colofón al trasladar el agradecimiento de las familias a "todo un pueblo" que ya estuvo el pasado año durante la ceremonia en el pabellón y que ha vuelto a acudir de forma masiva al funeral de aniversario. "Este es el Cambados que queremos, el solidario, el del trabajo honrado que es tan necesario para ganar el pan de cada día; el del pueblo unido", destacó, sin olvidar que existe otro Cambados, "ese que no queremos aunque le tengamos que soportar", sin hacer referencia directa al mundo más obscuro del narcotráfico y que tantas veces acabó en tragedia.

Pero ayer, el "Sin Querer 2" era la barca que quedó en la arena para que Guillermo, Manuel, Teo y Bernardino "hayan encontrado otro mar" como se recordó en uno de los dolorosos cánticos.